Ante la polémica creada por el exministro del PP Mayor Oreja, se ha abierto un debate sobre la educación en los centros públicos. Él afirmó que dentro de la comunidad científica se está imponiendo el creacionismo frente a la teoría de la evolución de Darwin, como ocurre en algunos estados de Estados Unidos, por ejemplo en Kansas. Estas declaraciones han generado muchas críticas.
En los centros públicos, la educación debe basarse en conocimientos científicos y contrastados. Aunque los padres tienen derecho a transmitir a sus hijos sus valores y creencias en el ámbito familiar, no deberían decidir los contenidos científicos que se enseñan en la escuela. La función de la escuela pública es ofrecer una educación común, basada en la ciencia, el pensamiento crítico y el respeto a todas las creencias.
Las palabras del exministro no parecen acertadas, ya que la teoría de la evolución está ampliamente aceptada por la comunidad científica y se apoya en numerosas pruebas. El creacionismo pertenece al ámbito de la fe y de la religión, no al de la ciencia. Por eso, proponer la creación como explicación del origen del ser humano no debería sustituir a las explicaciones científicas en las aulas, aunque sí puede respetarse como creencia personal.
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