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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Dilema político

Si me enfrentase a una situación similar a esta, una comida con un amigo de toda la vida, acompañado de nuestros hijos, pero, que al cabo de un rato el hijo de mi amigo dice un comentario así, lo primero que intentaría hacer es poner un límite calmado en la mesa. Por ejemplo podría aclarar que por más que podamos tener opiniones distintas, hacer comentarios del estilo no es algo correcto. Seguido de eso, para calmar el ambiente, trataría de cambiar el tema de manera que nadie se sienta incómodo. Por ejemplo, pedirle a los niños que hablen de como les va en el cole. Más tarde, intentaría acercarme a mi amigo para aclararle mi preocupación por el comentario de su hijo. Le aclararía mi opinión, el objetivo no es decirle como tiene que cuidar a su hijo ni nada por el estilo, a mí no me incumben esos temas. Sin embargo, contarle que creo que no se puede normalizar el hablar de violencia de esa manera ni aunque fuese en broma. Lo importante es evitar que nuestros hijos adopten esos hábitos d...

Dilema político

Antes de comenzar, debo mencionar que no me considero para nada ajeno a este asunto. La política suele estar muy presente en conversaciones con mi círculo social, vengan de amigos o de familiares. Asimismo, es un tema que nunca deja de generar polémica y provoca una división notoria en la población, por lo que es difícil de ignorar en el día a día. Aunque es imposible que todos lleguemos a un acuerdo (de hecho, mi postura difiere bastante de la que defiende mucha gente que conozco), creo que estas charlas pueden ser entretenidas y de gran ayuda para entender cómo se maneja la sociedad y ser conscientes de quién nos manda, además de que descubrimos diferentes puntos de vista y perspectivas que nunca nos habríamos planteado por nuestra cuenta. Entonces, ante esta incómoda situación se podría responder de varias formas, generando así distintos resultados. La primera sería no contestar absolutamente nada: podría ignorar lo que el hijo de mi amigo acaba de decir y dejar que el inevitable si...

Política en la mesa

Estábamos en una comida de amigos, con diferentes familias, en casa de mi amigo Enrique, cuando el hijo de Enrique, Álvaro, de 17 años, dijo la siguiente frase cuando salió el tema de la política: "Al hijo de puta del presidente del gobierno lo que hay que hacerle es meterle dos tiros lo antes posible". Conozco a Enrique desde hace muchísimos años, y hemos sido amigos a pesar de que seamos de ideologías diferentes (el conservador y yo progresista), ya que hablábamos de política civilizadamente, respetando las opiniones del otro aunque no las compartiéramos. Últimamente esto no ha sido tan así ya que mi amigo se ha ido radicalizando poco a poco, al punto que ahora tiene opiniones que hace unos años nunca hubiera aceptado, así que había decidido no volver a hablar de este tema para conservar nuestra amistad. Cuando Álvaro dijo esa frase yo me quedé en shock, ya que lo dijo a sabiendas de que el presidente es del partido al que yo voto, y para empeorar aún más la situación, no s...

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  Estoy en una cena y el hijo de mi mejor amigo suelta que al presidente del gobierno actual hay que pegarle dos tiros . En el caso de que su padre no le dijese nada, no le insultaría ni le gritaría ni nada por el estilo; simplemente le diría que lo que ha dicho está mal, como cuando le dices a un bebé que no pegue. (Mikel, por ejemplo). “Oye, Mikel, eso que has dicho está muy feo, y aunque no pienses como él, no puedes menospreciar su vida, que vale lo mismo que la tuya”. Si el niño se me pusiese farruquito, entonces sí le diría a su padre que controlara a su hijo. Después de un comentario de este estilo, le diría a solas al padre, es decir, a mi amigo, que enseñara a su hijo que la violencia no lleva a nada bueno, porque de lo contrario podría acabar metido en movidas chungas. Obviamente, sería una situación muy incómoda, y esa incomodidad podría prolongarse tanto como intenso fuese el momento. La política, en mi opinión, sí se puede hablar con amigos, pero sin profundizar demas...

Dilema politico

Dilema Primero de todo cuando el hijo de su amigo suelta ese comentario hay un gran silencio en la mesa, pero lejos de que su padre le regañe por soltar tal comentario. Se puede ver como él está alegre por su hijo, ya que tiene su misma opinión. Entonces, se siente ofendido, ya que cree que no se puede decir algo así­ pienses lo que pienses. En vez de reprochárselo al hijo, le empieza a gritar a su amigo exigiéndole que debería educar mejor a su hijo. Pero acto seguido su amigo le dice que no es quien para hablar así de él y de lo que hace y justifica que el comentario lo único que quería decir es que echen al presidente. Esto le enfada mucho más, lo que desemboca en una breve discusión sobre política y quien debería de mandar en el país. Pero con esto solo consiguen frustrarse más,  le termina tirando la copa de vino a su amigo y decide irse de la comida junto con su familia presente. Después de este incidente los dos amigos no volverán a hablarse en mucho tiempo. Reflexionando s...

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Esa noche, después de la cena, me sentí raro. No era por la discusión política con mi amigo, sino por lo que había dicho su hijo. El niño, hablando del presidente diciendo que a ese habría que pegarle un tiro. Y lo peor fue que su padre, en lugar de callarle, se rió. Me quedé callado en el momento, pero al día siguiente no podía quitarme eso de la cabeza. Decidí escribirle un mensaje: Le dije algo como: Oye, lo de anoche con tu hijo me tiene preocupado. Lo de pegar tiros no es una broma, da igual que no nos guste el político. Me sorprendió que te rieses. Esas cosas no se dicen ni en broma, especialmente delante de un niño. Él me respondió: Pero que exagerado eres, si solo es un crío. No pasa nada. Esa respuesta me dolió más que el comentario del niño. Porque si un adulto no ve el problema en hablar así de la violencia, ¿Que está enseñando a su hijo? Ahí me dí cuenta de que nuestra amistad ya no era la misma. No es que pensemos diferente en la política , es que tenemos valores distintos...

TikTok Política

La verdad que es una situación rara en la que no me gustaría estar. El hijo de mi amigo, al que he visto crecer, y el que sabe lo que pienso políticamente, soltando ese comentario, además de que mi amigo le da la razón, no es algo que me espere la verdad. De primeras, pese a que puedo creer que sí que hay gente que no merece vivir, creo que es en casos más extremos, y en este caso, teniendo en cuenta que el presidente del gobierno comparte mi ideología, no creo que merezca morir. Personalmente, este comentario podría suponer un cambio de perspectiva acerca del hijo de mi amigo, y le podría ver un poco peor de cómo antes lo hacía. A mi amigo, con el que he pasado muchísimo tiempo, le haría saber lo que opino de ese comentario en privado, para que él actuase más tarde si lo ve necesario, ya que creo que saltar a un conflicto en un ambiente de calma no es una buena idea. Además, yo no soy el padre del chaval, así que no es mi responsabilidad educarlo, sino la de mi amigo. ¿Afectaría este ...

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  Lo primero que me llama la atención es la facilidad con la que un niño puede afirmar que alguien “merece morir”, algo que supera cualquier debate o diferencia de opiniones. Escucharlo por la calle me dejaría bastante preocupado, probablemente me quedaría sin palabras intentando procesar lo que ha pasado a tres de hacer nada. Si después de procesarlo viera que los padres del niño no hacen ni un comentario, esa reacción de parte de los padres me parecería más inquietante que la frase del propio niño. Sería como transmitirle que expresar ideas tan extremas es aceptable, o normal. En ese punto, ya no podría quedarme callado. No obstante, mi primera reacción al oír algo así sería apartarme y observar la respuesta de los padres, porque al fin y al cabo son ellos quienes deben encargarse de su educación. Pero la falta de una reacción de los padres me obligaría a intervenir. En ese caso, hablaría con mi amigo. Le explicaría que, aunque es evidente que cualquiera puede sentir rechazo h...

Dilema político

 En esta situación, después de escuchar ese comentario del hijo de mi amigo, lo primero que haría seria cortar la conversación que no debería de haber iniciado. Aunque seria difícil seguir con una conversación normal, trataría de hacer como si nada hubiera pasado ya que están los niños delante.  Para continuar, cuando acabe la cena hablaría con mi amigo sobre ese comentario y le diría que esta mal por nuestra parte de meter el tema de la política cuando sabemos que a ninguno de los dos nos conviene. Pero por otro lado le diría que el comentario de su hijo ha estado fuera de lugar y ha sido muy insultante y radical por su parte. Le aconsejaría a que le educara en el ámbito de la política para que no se vuelva a repetir ya que estos tipos de comentarios pueden afectar a su hijo y a sus compañeros ya sean de clase o mis hijos.  Para finalizar tendría una conversación con mis hijos sobre este tipo de comentarios y el daño que puede hacer a distintas clases de personas. Mi rel...

Dilema

  Mi cara estaría estupefacta. En esa situación, el problema deja de ser político para ser puramente de educación. Si el niño lo dice con tanta seguridad es porque se lo han permitido. Es necesario discutir con personas de distintas ideologías para poder tener una autocrítica y dudar de lo que creemos. Cada uno tiene su visión y, mientras no sea puramente un discurso de odio, tiene derecho a tener voz. Discutir y debatir nos ayuda a ser más cultos, a conocer otras realidades y a no conformarnos con lo primero que pensamos. Sin embargo, no me refiero a cualquier conversación; no presentar argumentos, no escuchar al contrario, no contraargumentar, manipular datos, discursos de odio y el uso de la violencia verbal o física, no es debatir. La violencia no debe tener cabida en nuestra sociedad. Todos tenemos el derecho a vivir. Además, desde mi punto de vista, el necesitar el uso de la violencia o las amenazas solo demuestra que no eres capaz de defender lo que piensas, y si ni tú eres ...

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Vídeo de TikTok Poniéndome una posición tan complicada, se me hace bastante difícil saber qué es lo que haría. Desde mi experiencia, me parece que una de las mejores formas de darnos cuenta de que estamos diciendo o haciendo algo completamente absurdo es dar un paso atrás y mirarlo desde la exageración y la ironía. Lo último que hay que hacer es caer en una discusión sin sentido llevados por el odio. Hay que intentar que, tanto padre e hijo, se planteen mirar de otra forma la política, dejando atrás los métodos anticuados y violentos para que se den cuenta que el diálogo respetuoso es el único camino.  Lo primero que le preguntaría al hijo de mi amigo sería por qué cree que hay que matar a alguien por tener otra opinión para que él intentara explicara su razonamiento. Entonces, le daría el cuchillo con el que estuviese comiendo y le diría que por la misma razón por la que mataría a un político que piensa diferente, que me matase a mi. También, le preguntaría si mataría a su padre p...

Cena de amigos con diferentes ideas políticas

  Ante la situación planteada, en la que el hijo de un amigo hiciera un comentario violento sobre el presidente ("le metería dos tiros") y el padre reaccionara con risas, me parecería una situación lamentable. Aunque respeto profundamente que cada persona tenga sus propias ideas políticas, ver esa complicidad ante una falta de respeto tan grave me resultaría muy desagradable e improcedente. Si me preguntan cómo actuaría, mi decisión sería no entrar en discusiones durante la cena para evitar un conflicto en ese momento. Sin embargo, buscaría la siguiente oportunidad para estar a solas con mi amigo y hablar de forma tranquila pero seria. Le explicaría que, más allá de las opiniones, la educación en el respeto es lo más importante y que es algo que su hijo debe aprender. También trataría de buscar las palabras adecuadas para hablar con el hijo, ya que es muy probable que haya escuchado esas expresiones en casa y, por tanto, mi amigo no le vaya a corregir. Creo que es fundamenta...

Video sobre dilema político

 Al escuchar estas palabras del hijo de mi amigo me quedé en shock, no supe que hacer. Peor fue cuando vi a mi amigo reírse del comentario que había hecho su hijo sabiendo las movidas que hemos tenido entre nosotros por este tipo de temas. Además ya no es solo por mí, sino por su hijo. Esta permitiéndole que haga ese tipo de comentarios y que su hijo los vea normales. Cada uno puede tener su ideología, como es normal, pero de ahí a usar la violencia o desearle la muerte al presidente del gobierno me parece pasarse. Después de unos segundos de silencio le dije al hijo de mi amigo: ¿Te has pasado un poco, no crees? Cada uno es libre de ser de la ideología que quiera pero no podemos ir diciendo ese tipo de cosas. Al hijo de mi amigo se le cambio la cara por completo.  No esperaba que le dijese nada, lo que es normal porque a mi nunca me suele gustar meterme en peleas ni decirle a la gente lo que debe o no debe hacer, pero al ver que mi amigo no solo no dijo nada sino que además s...

Dilema político en una cena

  Dilema Político Cuando volvimos a casa, me quedó una sensación rara, como de que algo había que aclarar. Al día siguiente pensé en escribirle a mi amigo, no para montar un lío político —los dos sabemos que vemos el mundo distinto—, sino por lo que soltó su crío. Le diría algo así, sin mucha vuelta: “Tío, llevamos siendo amigos desde que éramos unos renacuajos, pero lo que dijo tu hijo de ‘pegar tiros’… eso no es una broma, aunque detestes al presidente. Me dejó un poco helado que te rieras. Solo quiero saber si estás conmigo en que esas cosas no se dicen ni en broma. Igual ni te diste cuenta, pero hay que vigilar un poco más lo que se suelta delante de un niño”. Imagino que él se enfadaría y respondería: “Madre mía, qué dramático eres. Si solo es un crío”. Y ahí ya se notaría una grieta en la amistad por una frase que sobraba. Porque si no ve el problema en algo tan básico, ¿qué otras cosas ve de forma torcida? ¿Qué respeto tiene por los demás? Al final, esto demuestra que cuando...

TikTok

 Para mi creo que sería una situación muy incómoda en la que no me gustaría situarme. Me parecería muy extraño y decepcionante escuchar al hijo de mi amigo, al que he visto desde que era un niño pequeño, decir ciertos comentarios sin pudor alguno o cuidado.  Primero que todo, creo que no podría evitar hacer una mala mirada o un mal gesto respecto a ese comentario, porque creo que a mí nunca se me ha pasado por la cabeza que cierta persona por hacer tal cosa debería estar muerta… Y ademas, justo al presidente de gobierno, el cual ha sido votado por la mayoría y con el que comparto ideas, me parecería algo muy desagradable. Puedes pensar cosas así, pero no tienes por qué decirlas.  En segundo lugar, no me vería capaz de quedarme callada, creo que tanto al hijo de mi amigo como a mi amigo les habría dicho algo al respecto. Es decir, no me parece prudente el comentario de su hijo y mucho menos me lo parece que su padre no le diga nada y le inculque esos valores. Aunque yo no ...

Tik Tok - Política

Sinceramente, después de escuchar al hijo de mi amigo decir eso y, lo que es peor, ver cierta complicidad en la cara de mi amigo, sentiría miedo, incredulidad y decepción. Me sentiría decepcionada porque me parece terrible no tener la capacidad de pensar más allá de la violencia y no aprender de los errores del pasado, porque la violencia solo trae más violencia. ¿Acaso no lo hemos visto ya en conflictos pasados? Y con esto no me estoy refiriendo al hijo de mi amigo, pues al fin y al cabo es un adolescente al que se le debe guiar. El problema es el padre, que aunque esas palabras no hayan salido de su boca, si no le han chirriado tanto como a mí es porque está de acuerdo y no lo dice porque sabe que no está bien visto, pero en el fondo piensa lo mismo que su hijo. Además, un chaval de 17 años no obtiene esas ideas de la nada. Lo escucha en algún lado o lo lee en algún texto. Y dada la hilaridad del padre ante las palabras del hijo  esas ideas probablemente tengan origen en la educa...

el dilema político de una cena

Cuando llegamos a casa, siento que tengo que arreglar algo. Al día siguiente, le escribo a mi amigo, no para pelear de política, porque ya sabemos que pensamos distinto, sino por lo que dijo su hijo. Le diría algo como: "Oye, somos amigos desde que éramos pequeños, pero lo que dijo tu hijo de 'meterle tiros' a alguien... eso no es un chiste, aunque odies al presidente. Me dio un poco de susto que te rieras. Necesito saber si estás de acuerdo conmigo en que no podemos bromear con la violencia. Me imagino que quizás no te diste cuenta pero hay que tener más cuidado con lo que uno dice" Mi amigo se enfadaría un poco y diría: "¡Ay, exagerado! Solo es un niño, no pasa nada". Sería una amistad un poco rota por culpa de una frase fea. Y es que si él no ha visto el problema en esta situación es para dudar de sus demás pensamientos y respeto hacia las personas. Esta historia nos enseña que las amistades se rompen cuando las reglas importantes son diferentes. No vale ...

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  Cuando escuché al hijo de mi amigo decir “lo que hay que hacer es meterle dos tiros al presidente y listo”, me quedé en shock recapacitando lo que acababa de escuchar y si lo escuché bien. Fue un momento por lo menos para mí incómodo.  Entiendo y respeto que no tengamos los mismos pensamientos y nuestra ideología política sea distinta. Pero, lo que es inaceptable es ese tipo de comentarios. Puede ser que lo pienses, pero creo que son comentarios que no se deberían decir. Desearle la muerte a una persona no debería de estar normalizado. En ese momento, me dí cuenta de que los hijos aprenden mucho de lo que escuchan en casa. Aunque tengo que decir, que más que la frase que dijo el hijo, lo que más me enfadó, fue la conducta del padre. Puesto que, lo único que hizo fue reírse. En ese momento me dí cuenta de que había dos problemas: el comentario del hijo y la enseñanza del padre. Pienso que, el padre debía de haberle llamado la atención al hijo. Porque una cosa es apoyar tu ide...

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En el hipotético caso en el que estuviera en esta situación, al principio preferiría no intervenir y quedarme observando la reacción de sus padres, pues son ellos quienes deben decidir cómo educarlo, me resultaría imposible no pensar en lo preocupante que es que un niño vea normales pensamientos tan extremos. Incluso podría llegar a ser aún más alarmante que sus padres no le hagan ningún comentario, porque eso le diría que lo que ha dicho es completamente inaceptable. De hecho, antes de decir nada, probablemente me quedaría en silencio, intentando procesar la situación. La idea de que alguien exprese tan tranquilamente que otra persona “merece morir” supera cualquier discusión o diferencia de opiniones, y más todavía cuando se dice en un lugar donde cualquiera puede escucharlo. Si finalmente notara que los padres no le dan importancia, me vería obligado a hablar con mi amigo. Le diría con todo el tacto posible que, aunque pueda entenderse que existan sentimientos de rechazo hacia qui...

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Si eso me pasase a mí, tendría varios pensamientos. Primero de todo, me quedaría muy impactado por lo que alguien acaba de decir. Nadie debería desear la muerte de alguien por pensar diferente a él. No obstante, puede llegar a ser entendible que alguien sienta mucho odio por otra persona que piense absolutamente lo contrario a él, pero desearle la muerte ya es algo que sobrepasa el límite. Y si de verdad piensas que esa persona se merece la muerte, no puedes decirlo en un sitio público, y mucho menos con gente que puede pensar algo distinto. Por otro lado, de primeras no diría nada. Me callaría y esperaría hasta que sus padres le dijeran algo, ya que yo no tengo por qué meterme en ningún fregado, además, ellos sabrán qué educación le quieren dar a su hijo. No obstante, si los padres se muestran relajados e indiferentes sobre el comentario de su hijo, yo tendría que hablar con mi amigo para decirle, con todo el cariño del mundo, que lo que ha dicho su hijo no es para nada normal. Es muy...

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  Yo acabaría la historia de la siguiente manera: El padre, perplejo no solo ante la respuesta del hijo de su amigo, sino también dolido por la mirada de complicidad que le dirige su amigo, expresa su desacuerdo y su opinión sobre ese comentario tan extremista. El amigo, sintiéndose atacado y creyendo también que su hijo está siendo privado del derecho a “expresarse”, explota, entrando en un estado iracundo, y empieza a soltar un discurso que roza el nazismo de los años 30. El padre, viendo la situación y dando ya por perdido a su amigo, decide dejar el tema de lado. Este esfuerzo, en vano, solo hace que no solo el amigo, sino también su hijo, empiecen a criticar tanto su ideología como su persona. Esto haría que el padre, habiendo ya sobrepasado por completo su paciencia, cogiera su abrigo y, tras despedirse educadamente de su amigo, se retirara junto a su hijo de la cena. Esta historia me hace reflexionar sobre cómo las ideologías más extremistas no solo se están apoderando de ca...

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Cuando me imagino a mí misma en esa situación, lo primero que pienso es en el impacto que me habría causado oír ese comentario en boca del hijo de mi amigo. No habría sido un simple susto o un malentendido: me habría removido de verdad. Conozco al chico, he estado presente en su crianza, he compartido tiempo con él y le tengo muchísimo cariño. Precisamente por eso, escucharle decir que habría que matar al presidente del Gobierno (además justo la persona a la que yo voto) me habría dejado profundamente preocupada y decepcionada. No porque piense diferente a mí, ni mucho menos, sino porque un chaval diga algo tan violento significa que lo ha aprendido en su casa. En ese momento, antes incluso de que mi amigo se riera o restara importancia al comentario, le habría echado un broncón serio al hijo. Nuestra relación es cercana, así que me sentiría con la confianza necesaria para decirle directamente que eso no es una broma, que esas palabras transmiten una ideología peligrosa, que respete mi...

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  Si me pasara algo así, al principio me quedaría en silencio. Me sentiría sorprendida, incómoda y un poco asustada porque lo que escucho es muy fuerte. No sabría muy bien qué decir, y tampoco quiero discutir ni pelear; pero tampoco podría quedarme callada y fingir que todo está bien. Probablemente respiraría hondo y diría algo tranquilo, como que no estoy de acuerdo con desearle daño a nadie y que se puede pensar diferente sin decir cosas así. Creo que sería importante poner un límite, sobre todo con las adolescentes delante. Ellas están escuchando y aprendiendo de lo que hacemos las adultas, y yo no querría que piensen que está bien hablar así. Intentaría no hacer una escena ni arruinar la comida, pero sí dejar claro que hay comentarios que no son aceptables. Después me pondría a pensar en todo lo que ha pasado. Me daría cuenta de que hay que actuar según lo que una cree y ser coherente con nuestros valores, aunque sea incómodo. También sentiría que es mi responsabilidad reacci...

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  La historia que se plantea nos enfrenta a una pregunta incómoda y universal: ¿qué hacemos cuando alguien necesita ayuda y nosotros estamos presentes? La escena, aparentemente sencilla, se convierte en un espejo de nuestra sociedad. Nos obliga a detenernos y pensar en nuestra propia reacción, en ese instante en el que la vulnerabilidad de otro se cruza con nuestra capacidad de empatía. Muchas veces creemos que reaccionaríamos con valentía, que seríamos capaces de tender la mano sin dudar. Nos gusta imaginar que, llegado el momento, estaríamos a la altura. Sin embargo, la realidad demuestra que la indiferencia es más común de lo que pensamos. El miedo a “meterse en problemas”, la prisa cotidiana o la incomodidad de enfrentarse a lo desconocido nos paralizan. Y en ese silencio, la persona que necesita ayuda queda aún más sola, más expuesta, más frágil. Un posible final esperanzador sería que alguien, quizá una persona anónima, rompa la barrera del silencio. No hace falta un gesto he...

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  Cuando me pongo en esa situación, lo que más me impacta es imaginar el efecto que tendría escuchar un comentario así de alguien a quien quiero y he visto crecer. No sería una simple salida de tono: me removería profundamente. Precisamente por el cariño y la cercanía, oír a un chaval decir que habría que matar al presidente del Gobierno —además alguien a quien yo voto— me generaría una gran preocupación. No por pensar distinto, sino porque una frase tan violenta no surge de la nada. En ese momento, antes incluso de la reacción del padre, le llamaría la atención con seriedad. Me sentiría con la confianza suficiente para explicarle que no es una broma, que la violencia nunca es aceptable, que debe respetar opiniones diferentes y que ese tipo de mensajes transmiten ideas muy peligrosas. Callar ante algo así sería contribuir a normalizarlo. Después hablaría con mi amigo, desde la calma, para insistir en la importancia de frenar estos comportamientos y educar en el respeto. Nadie m...

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  La historia puede terminar de una manera tranquila y positiva. Imaginemos que el padre escucha el comentario de su hijo, se da cuenta de que no es el momento ni el lugar para discutir política, y responde con calma. En vez de enfadarse o ridiculizar al niño delante de los amigos, le dice algo sencillo como: “Eso es un tema complicado, ya lo hablaremos en casa”. Con esa frase corta, pone un límite sin crear tensión y protege tanto la relación con su hijo como la amistad con la persona que está presente.  La reflexión que deja esta situación es que los niños suelen repetir lo que escuchan y, a veces, lo hacen sin entender del todo lo que dicen. Por eso, es importante enseñarles que las palabras tienen un peso y que no siempre es adecuado decir todo lo que se piensa en cualquier momento. No se trata de censurarles, sino de mostrarles que el respeto y la educación son más importantes que ganar una discusión. En este caso, la política pasa a un segundo plano y lo que realmente i...

Política en la mesa

  La mesa estaba llena de tortillas, croquetas y ese silencio tenso que solo aparece cuando alguien mezcla política con patatas bravas. Todo iba razonablemente bien… hasta que el hijo de mi amigo, ese chaval que heredó la ideología conservadora igual que otros heredan el color de ojos, soltó la frase: —Al presidente del gobierno lo que habría que hacerle es pegarle dos tiros y listo. Se hizo un silencio tan grande que hasta la nevera dejó de hacer ruido. Yo puse mi mejor sonrisa diplomática, esa que usas cuando quieres evitar una Tercera Guerra Mundial pero también quieres que quede claro que no estás para bromitas violentas . Respiré hondo y, con tono ligero, dije: —Hombre, dos tiros me parece pasarse… que está el precio de las balas por las nubes. Además, para lo que sirve es para quedarte sin presidente y sin democracia, y a mí que nuestro presidente me cae bien, oye. ¡Si a este paso le tengo más cariño que a la cafetera de cápsulas! El chaval me miró como si acabara de confesar...

Grafiti

Los grafitis generalmente crean  puntos de vista muy diferentes entre las personas. Existen personas que los ven como una expresión artística, para mí son cuando se hacen de manera correcta cuando entran dentro de la legalidad, tienen un mensaje y se llevan a cabo con autorización.Por ejemplo en diferentes partes del mundo, los murales embellecen barrios y atraen a turistas.Sin embargo, si un grafiti se realiza sin autorización o  en una propiedad privada o en un lugar que no se deja realizar grafitis,deja de ser arte y se transforma en un acto de vandalismo.  El problema como tal no es el dibujo en sí, sino que una persona decide utilizar ese arte en lugares que no le corresponden  y forzar a otros a acarrear las las consecuencias de ello. Para mí la presencia de grafitis en la puerta del garaje de la comunidad es  una clara  invasión a la propiedad.  En este caso lo mejor sería presentar una denuncia para que quede un aviso de ello y si se puede, ...

Grafitis

Discurso del Presidente de la Comunidad: Si los grafitis son arte o no, y si es vandalismo o no, es un dilema con sus defensores y sus detractores. Qué casualidad que la mayoría de los que piensan que no es vandalismo son quienes grafitean la ciudad. En cambio, quienes sufren sus consecuencias son otros, y ahí nuestra comunidad. En mi opinión, los grafitis sí son arte, pero también son vandalismo, porque estos mismos a veces invaden, con dibujos, propiedades privadas, y los de estas son luego quienes pagan el pato. Por ello, en nuestra comunidad hemos decidido volver a pagar los 2500$ para pintar la puerta del garaje y contratar un portero nocturno. Si este pilla a alguien con intención de grafitear nuestra propiedad, le haremos pagar caro por ello, para que se les quite las ganas de volver a hacerlo. Sé que de primeras puede parecer caro, pero más caro sería volver a pintar la puerta cada semana. También, por medio de las redes y de campañas, vamos a intentar espantar a estos delincue...

Grafitis

Todo el mundo esta a favor del arte, hasta que por culpa de el te ves obligado a pagar 2500€. Pues bien, esto es lo que ha sucedido en mi comunidad, ayer, en la junta de vecinos aprobamos gastar 2500 €  para pintar la puerta del garaje porque hace un mes aparecieron unos grafitis pintados, lo más preocupante es que no es la primera vez que esto sucede, el año pasado también tuvimos que hacer los mismo. Los grafitis son un tema candente de debate en la sociedad, así que a raíz de esto me dispongo a escribir sobre ello. Por un lado, es cierto que el grafiti, en su forma de arte urbano, puede llegar a ser una gran manera de autoexpresión, ya que permite a los ciudadanos manifestar sus preocupaciones y problemas sociales. Además saca el arte de los museos, donde solo unos pocos tienen acceso a el, y permite que el mensaje llegue a un publico muy amplio y que se pueda disfrutar de verdaderas obras de arte, que invitan a la reflexión y hacen brotar emociones, lo cual es el objetivo últim...