La oferta
Hace unos días recibí una de las llamadas más inesperadas de mi vida: un chico con el que quedé hace un año me ofreció bastante dinero por haberle contado una historia que ahora ha convertido en guion y quiere vender. El problema es que esa historia no es mía. Es una historia muy íntima que mi amiga me contó tras el fallecimiento de su padre. Es una historia que debería haber quedado entre nosotras. Ahora, por culpa de mi descuido al haberle contado la historia a este chico me veo obligada a actuar y a asumir las consecuencias de mis errores.
Por muy difícil que me vaya a ser, el primer paso que debo tomar es contarselo a mi amiga. Quedaré con ella en un lugar tranquilo y privado y le contaré todo lo que ha sucedido, sin esconder ningún detalle y asumiendo que probablemente se enfade conmigo. Le explicaré que cuando me contó aquella historia yo también me quedé muy afectada y que a la tercera cerveza me salió sola porque necesitaba sacármela de la cabeza.
Una vez mi amiga haya asimilado los hechos y el porqué de mis actos intentaré que salga lo menos perjudicada de esta situación. Se que no hay nada que se pueda hacer para parar al chico, puesto que ha sabido de la historia de una manera legal y no querrá renunciar a ese millón de euros, así que si mi amiga me da su aprobación aceptaría el dinero. Pero en cuanto lo recibiera le daría dos tercios del dinero a mi amiga y el tercio restante a la familia del niño que fue atropellado. Creo ambas familias merecen el dinero, puesto que, a pesar de que la historia sea de mi amiga, no creo que para la familia del niño atropellado sea plato de buen gusto revivir esa historia.
No haber dicho nada y haberme quedado el dinero hubiera sido muy egoísta, no hubiera podido tener la conciencia tranquila sabiendo que no solo he hecho público el dolor de dos familias si no que además me he lucrado de ello. Sé que ese error causará mucho daño así que lo mínimo que podía hacer era intentar compensarlos con la oferta que recibí.
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