tentaciones

La tentación es algo que todos percibimos, pero no siempre queremos admitirlo. Yo, con 17 años, que sí he sido débil ante alguna que otra tentación. Por ejemplo ya he dejado más de una vez todo para mañana por andar viendo videos o jugando al móvil  en vez de estudiar. No es un pecado fascista ni nada, es una tentación confesable, supongo, porque no es grave, pero sí conlleva consecuencias. Luego, cuando están los exámenes, me arrepiento de no haber sido más responsable.


Creo que es más fácil caer en la tentación de la que uno debe estar lejos cuando nadie está mirando. Cuando nuestros padres, profesores o amigos están cerca, de alguna manera sentimos la presión de portarnos mejor. Pero cuando estamos solos, es sólo cuestión de conciencia. ¿Dónde se define realmente lo que eres y cuál es la fuerza de tu voluntad? A veces uno se dice: “nadie se va a enterar”, y eso facilita la caída.


También creo que la edad influirá mucho en el tipo de tentaciones que tenga uno. A mi edad las tentaciones son salir de fiesta, gastar dinero en cosas que no necesito, dejar obligaciones para después o hasta encajar con los demás. Creo que cuando uno es más grande, las tentaciones cambian y son más serias, esas son las mías.

El sólo resistirse a una tentación no te hace una mejor persona, pero le da fuerza a tu carácter. Cada vez que eliges hacer lo correcto, aunque sea difícil, estás creando disciplina y madurez. Y eso, al final, sí te ayuda a ser mejor.


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