Reseña
Hace un par de meses conseguí recaudar el dinero necesario para comprarme una tabla de surf. La que tenia estaba ya inutilizable y decidí ir a comprarme una nueva tabla con un amigo mío que también quería una tabla nueva.
El primer día que fuimos a la tienda de surf, que estaba en Larrabasterra al lado de la parada de metro, tan solo fuimos para ojear un poco por encima los precios y tomar una decisión. Nos atendió un señor muy majo que por todo lo que sabía supusimos que era surfista. Nos ayudó con absolutamente todo y estuvimos hablando con él un largo rato. Nos eligió una tabla de surf basándose en el nivel, preferencias, peso y altura de cada uno de nosotros. Después de casi una hora de charla, teníamos exactamente lo que queríamos.
Al día siguiente volvimos pero esta vez para comprarlas. El señor nos ofrecía un precio muy bueno por la tabla + las quillas + el invento + la parafina. Estuvimos dos horas hablando con él hasta que tuviéramos todo preparado. El señor nos pareció tan majo que le invitamos a un pintxo en un bar al lado.
Después de pagar y dar las gracias, fuimos directamente a la playa de Sopelana para probar por primera vez nuestras nuevas y relucientes tablas. El mar estaba perfecto y nos encantaron las tablas. Eran ideales para cada uno de nosotros y estuvimos un largo rato en el agua hasta que nos cansamos de tanta diversión. Nos lo pasamos muy bien.
Nos pareció una experiencia de compra increíble porque normalmente no nos suelen atender así de bien y el precio era muy bajo. 10/10
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