Lipograma sin la “i”
Hace cuatro meses Laura fue a comprar un bolso de lujo a un centro muy reputado de Nueva York. Laura solo deseaba un bolso tenue, probablemente negro, moderno y grande para poder llevarlo regularmente al despacho de abogados donde trabaja.
Lamentablemente, Laura se fue de aquel lugar en vez de con un bolso, con enojo y amargura, pues la señora que trabajaba en el centro la trató como nunca antes fue tratada. La trató con desdén, con ultraje, con burla. Pero esto aún no acaba, Laura al ver lo altanera que era esta mujer provocó un escándalo en el centro de tal forma que hasta los de Salamanca se enteraron de la estruendosa pelea. El momento acaba con la vendedora buscando un nuevo empleo y Laura otra vez buscando un bolso.
Por suerte un compañero del colega de su hermano conoce un almacén de productos lujosos donde los venden a muy buen costo y, asombrosamente, son de marca. En este lugar se encuentran productos robados, paquetes de Amazon abandonados, con pequeñas taras, etc. Pero todo es nuevo. De modo que Laura se propuso ver aquel almacén con la esperanza de encontrar su bolso perfecto. Laura se fue del almacén además de con un bello bolso, con la promesa de tener un encuentro en un famoso restaurante con un muchacho galante y apuesto, Marcos.
La noche de ese 14 de febrero, Laura se preparó para su quedada con Marcos. Él pasó a buscarla, llegaron al restaurante, y justo cuando la camarera se acercaba para preguntarles qué deseaban de cenar, Laura se da cuenta de que es la señora del otro centro. La cara avergonzada y asombrada de la señora era un cuadro, pero Laura no paraba de observarla. Es en ese momento cuando Laura se da cuenta de que aquella ya no era la señora petulante y desagradable que se encontró hace meses, la señora se renovó, por lo que Laura no se rebajó y le habló con calma porque supo que le entregó una gran enseñanza, lo cual es muy placentero para las personas con valores férreos como Laura.
Laura por muchos meses se culpó por lo que pasó con la señora, pero acabó percatándose de que no era responsable del desempleo de esa mujer porque cada uno escoge su manera de actuar. Para rematar, lo que empezó con una mujer deseosa de comprar algo elegante acabó con un relato de amor, y una enseñanza que pondrá en buena vereda a una mujer que se acabó dando cuenta de sus actos un poco tarde, pero mejor tarde que nunca.
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