Lipograma sin la U
Hace dos años, en este preciso instante, probablemente estaría sentada en el Tim Hortons, cafetería típica Canadiense, con mis amigas de Canadá comiendo comida chatarra, bebiendo batidos de chocolate y apreciando el momento. Entonces, saldríamos al de seis horas con ese olor tan horrible y característico a fritanga impregnado en la ropa.
Por cierto, mis amigas de Canadá no son realmente de Canadá, viven en Bilbao, Madrid, México, Barcelona, Galicia… Pero siempre las denomino como mis amigas de Canadá, y siempre debo de aclarar de donde son en realidad. Las conocí estando de intercambio en Delta. Les he visto bastantes veces desde el intercambio, sobre todo a Carla(vive en Bilbao). Hemos hecho varios planes por España. Sin embargo, no es lo mismo. Ya no les veo a diario, no voy al gimnasio con ellas, no comemos a todas horas, no nos reímos sin parar, no sacamos fotos mientras visitamos sitios, no bailamos en la playa mientras vemos el atardecer como si nadie nos viera, no hacemos videollamadas todas las noches, no vamos a clase, no debatimos sobre política… No estamos las seis en Canadá. No es lo mismo.
Jamás olvidaré esos tres meses y medio vividos con ellas. Es la mejor experiencia de mi vida hasta ahora, con diferencia. No obstante, sin ellas nada habría sido lo mismo, siempre lo pienso. Estaré de por vida agradecida con la experiencia que me dieron, agradecida con la vida por haberme hecho chocar con ellas. Ellas, Carla, Miriam, Jana y las otras dos, tienen el mismo nombre, hicieron mi experiencia maravillosa e inolvidable.
Comentarios
Publicar un comentario