Lipograma sin la U
El sol en el horizonte dando brillo al planeta Tierra,
haciendo los días más amenos, más llevaderos.
Al irse el sol, el planeta cambia.
Ahí aparece la noche,
la llamativa, sorprendente noche.
La atmósfera es distinta,
ya no hay nada brillando por sí solo.
Se necesita lo artificial para poder ver,
se necesita dormir para volver al planeta colorido.
En trance por la noche, viviendo por el día.
El sol ahí arriba tan solo,
pero al mismo tiempo dando brillo a toda la galaxia.
Dando brillo a continentes, a países enteros.
Ya sean las diez de la mañana o siete de la tarde,
él estará ahí,
mires a dónde mires.
Se da por hecho que estará ahí,
estará ahí siempre,
pero la cosa es,
y si no lo está?
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