Lipograma sin la U
Clases online: ¿mal necesario o beneficio ideal?
La pandemia global provocada por el Covid19, paró en seco los centros académicos de millones de escolares alrededor del planeta. Las primeras semanas del mes de Marzo, colegiales y profesores se vieron enviados a casa como medida de prevención sanitaria. Los colegios debieron improvisar formas alternativas de dar las lecciones, y varios de ellos optaron por impartir clases vía online.
Aplicaciones primitivas como Zoom o Skype ganaron descargas inéditas, mientras tantas otras aprovecharon para ser creadas; entre otras, Google meet. Las clases pasaron de ser impartidas en pizarras, a trabajar con portafolios de trabajo y videos explicativos. Los profesores, pronto encontraron problemas debido al poco control de vigilancia sobre los aprendices. Varios de ellos perdían la atención o se distraían con facilidad, algo en parte, normal. En casa hay más elementos para olvidarse del tema principal de la lección. Por ejemplo, tener a la familia cocinando o a hermanos molestando cerca.
A pesar de ello, los profesores siempre trataron de hacerlo lo mejor posible, e intentaron retomar las lecciones con la mayor normalidad y rapidez posible. Ya sea a través de Kahoots o Geniallys, las enseñanzas lograron ser retransmitidas a los adolescentes. Sin embargo, diferentes conceptos y temas diseñados para ser impartidos en las condiciones normales, se descartaron y dejaron de enseñarse. Por este motivo, los jóvenes se encontraron con problemas de cara a afrontar el próximo año académico, con menor conocimiento de lo necesario. Frente a los antecesores en años anteriores, estos colegiales enfrentaron varios inconvenientes a la hora de prepararse para los exámenes finales.
Por otro lado, los escolares aprendieron de manera más entretenida y divertida conceptos escolares no tan dinámicos en periodos corrientes; esos, probablemente estando en clase, no se les prestaría tanta atención. Ya sea por los elementos innovativos incorporados por varios profesores en las explicaciones, como por el hecho de dar las clases de forma no tan pesada, sino más llevadera.
Dicho todo esto, el aprendizaje digital y las clases online sirvieron como método práctico para salir del paso, pero yo no las establecería en vez de las clases ordinarias. Tanto por las desventajas, como por el bien de los colegiales y profesores, las clases presenciales se adaptan mejor a la enseñanza necesaria para los aprendices de cada nivel académico.
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