Tautograma con la L
La ligera luz limpia la lúgubre locura. Las limadas llaves leen lentamente los largos laberintos.
Los locos leones liaban luchas lamentables. Los livianos lápices llegaban lastimando los lienzos.
Los llorones labradores ladraban llamativamente lanzando lecciones locuaces.
Los ladrillos lesionaban las luminosas lámparas. Las listas lechuzas listaban las lúdicas lecciones.
La libre lluvia logra lubricar las lindas lavandas. Los limones liberan los letales líquidos.
Matías Martín Biaggini
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