Dilema de la última voluntad de la vecina
¿Realmente merece la pena cumplir con su última voluntad?
Desde el primer momento en el que vi lo que la mujer deseaba hacer con su dinero, lo tuve bastante claro: no cumpliría con su última voluntad y no donaría ese dinero a un partido de ultraderecha, simplemente porque no comparto sus ideales.
Me considero una persona que apoya y respeta la diversidad de pensamientos, quiero decir, no me incumbe absolutamente nada que apoyes ciertos valores y principios, siempre y cuando no perjudiquen a las demás. De hecho, mi filosofía de vida se podría describir como: vive y deja vivir.
El partido al que votaba la señora, de manera directa e indirectamente, la desprestigiaba por el simple hecho de ser mujer, ya que este partido apoya que la mujer sea la ama de casa y se encargue de las tareas domésticas, mientras que su marido es la autoridad principal de la familia. Entre otras muchas más violaciones de los derechos humanos. Debido a esto, nunca he entendido como es posible que los partidos de ultraderecha como VOX se consideren partidos políticos. Quiero decir, por encima de las ideologías políticas está el respeto mutuo y el hecho de gozar de derechos humanos. Al fin y al cabo, todas tenemos algo en común: somos humanas, ya seas de otro lugar, tengas diferentes ideologías y religiones o seas de un género u otro. Eso no importa. Lo que importa es que somos humanos y todos merecemos ser respetados, independientemente de tus gustos y pensamientos. Es por esto por lo que no me entra en la cabeza como alguien podría votar a un partido que suprime sus derechos básicos, no obstante, considero que este hecho se debe a la desinformación y el no saber cómo buscar información fiable. Debido a esto, no se me ocurriría donar ese dinero a ese partido. Lo que tengo claro es que el dinero lo donaría a organizaciones no gubernamentales u otras instituciones fiables, que utilizasen el dinero para fines de beneficencia.
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