Dilema del dinero de la vecina

 Encontrarme en esta situación sería un enorme dilema moral y ético para mi. No solo estoy ante el cuerpo de mi amable vecina, si no que me veo en la obligación de tomar una complicada decisión. A pesar de que muchas personas tengan claro que harían en esta situación este no ha sido mi caso. ¿Cumplo su última voluntad o me quedo el dinero?

Lo primero de todo sería llamar rápidamente al 112 para intentar salvar la vida de la anciana, no vaya a ser que todavía se le pueda reanimar y en vez de estar ayudando me quede ahí plantado mirando una carta y un saco de dinero, cavilando sobre la cuestión.

Una vez comprobado que no hay nada que pudiera hacer para salvar esa vida, comenzaría el verdadero dilema. En un primer momento solo me vienen a la cabeza tres opciones: quedarme el dinero, cumplir la última voluntad de mi vecina y donar el dinero.

Cumplir la última voluntad de mi vecina no me parece una buena opción, a pesar de que siempre me haya tratado bien tenia la intención de donar el dinero a un partido político de ultraderecha, xenófobo, negacionista del cambio climático y contrario a denunciar la violencia de género. No podría donar el dinero a este tipo de partido, ya es algo que va en contra de mis principios. Las ideas que defiende ese partido son de los mayores males del mundo, no tiene sentido odiar a una persona por su nacionalidad, ni negar algo tan demostrado como el cambio climático que amenaza con acabar con la humanidad, ni se puede permitir que las personas sean oprimidas, y mucho menos por su género. Por esto, al ir en contra de lo que yo considero justo, no me vería capaz de donar el dinero a este partido.

De la misma manera también descarto quedarme el dinero para mi mismo, pecaría de hipócrita si hiciera gala de mi moralidad para no hacer lo que no me conviene y luego la dejara de lado si lo que pasa me beneficia. No tendría la conciencia tranquila sabiendo que me he aprovechado de el dinero de mi agradable vecina, que le he robado. No sería ético ni moral.

Por lo tanto me queda la opción de donarlo. Hay muchas organizaciones benéficas, sin animo de lucro de donde elegir, pero sabiendo las verdaderas intenciones de la señora descartaría algunas, ya que no quiero ir en contra de su voluntad, simplemente evitar daño. Creo que donaría la mitad del dinero a educación, ya que esta señora vivió en una época donde el nivel de esta no era muy alto, y puede que eso le llevara a tener las creencias que tenía. Si estamos más educados tendremos mayor capacidad de darnos cuenta de lo que es justo y por lo tanto habría menos gente que apoyara al partido de la señora. La otra mitad del dinero la destinaría a una fundación de ayuda a mayores sin familia. Puede que esta señora pensara así porque estaba sola y al ver que nadie le hacía caso decidiera que era necesario cambiar las cosas. Estas dos causas si que me parecen justas, ayudaría a la sociedad y al mundo sin ir en contra de la voluntad de mi vecina.



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