DILEMA DEL DINERO
Esta es una situación que me dejaría completamente en un estado de mucha confusión. El primer impulso, sin duda, sería la alarma ante el cuerpo de la vecina y la llamada a emergencias. Una vez que la realidad del fallecimiento se asienta, y me encuentro con esa bolsa llena de billetes, el dilema comienza.
Decidir qué hacer con el dinero, con el cadáver de una persona amable a la que apreciaba aún presente, es complicado. Me siento incómodo, casi como si estuviera cometiendo un robo. Cuando descubro que su destino es financiar a un partido de ultraderecha, xenófobo y negacionista, toda duda desaparece. El afecto que le tenía no puede pesar más que el daño social que esa donación causaría. Estaría facilitando el crecimiento de una ideología que va en contra de todo lo que considero justo.
Mi decisión final es desobedecer la última voluntad de la difunta y usar ese dinero para causas positivas. No lo usaría solo para mi propio beneficio; eso me parecería irrespetuoso. En su lugar, actuaría como un "albacea ético". Dividiría una porción para mi familia y destinaría parte a organizaciones que se dediquen a ayudar a gente que lo necesita apoyaba. Esto incluiría ONG de refugiados, pobres…
De esta manera, el dinero de la vecina pasaría de ser una herramienta de que podría hacer daño a algo de ayude.
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