Dilema del dinero

Personalmente, no donaría el dinero a ese partido político. Aunque esa fuera la última voluntad de mi vecina y tuviésemos una gran relación, siento que en conciencia no podría hacerlo. Para mí, respetar la voluntad de una persona no significa seguir ciegamente sus decisiones, sobre todo cuando esas decisiones alimentan al odio, la desigualdad y la destrucción del planeta. Aunque esa vecina fuese una mujer encantadora, generosa y amable conmigo, pero eso no borra el hecho de que su dinero, en manos de ese partido, podría converse en un arma. 

Entregar esos billetes a quienes niegan el cambio climático, justifican la violencia de género o fomentan el racismo sería permitir que su legado sirviera para hacer daño. Dicho de otro modo, entregar ese dinero sería lo mismo que si en la bolsa hubiese un arma y su voluntad fuese eliminar a alguien. Por más que sea su dinero y que trabajó con ese objetivo, si le hiciese caso, me convertiría en algo en lo que no estoy de acuerdo ni respeto. Siento que esa decisión no es fácil de hacer, pero si que es necesaria de hacer.

Tampoco me lo quedaría para mí. No sería justo ni ético beneficiarme de su muerte. Pero sí lo transformaría en algo positivo. Por ejemplo, lo destinaría a causas que realmente trabajen para construir un mundo mejor. Podría donarlo a asociaciones que luchan contra la violencia machista, que acogen a personas migrantes o que protegen el medio ambiente. De ese modo, el dinero seguiría cumpliendo una función social, pero alineada con mis valores, el respeto, la justicia y la solidaridad.

No cumplir su última voluntad puede no ser un acto de maldad, sino de responsabilidad. A veces, es mejor evitar que alguien cometa grandes errores o prejuicios. Si  me fue buena conmigo, lo justo sería honrar su muerte con un gesto que refleje cosas buenas. Usar ese dinero para mejorar vidas, la educación, la igualdad o el cuidado del planeta sería una forma mucho mejor de recordarla. Así, su muerte no se convertiría en odio o en destrucción, sino en esperanza y felicidad.

A lo mejor  mi vecina no lo entendería, pero me gustaría pensar que, en el fondo, lo que más le importaría sería dejar algo bueno en el mundo. Y eso, sin duda, no se logra financiando el odio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma