Dilema dinero de la vecina
Imaginemos que estoy casado y acabamos de mudarnos a un piso nuevo. En nuestro rellano solo hay dos puertas: la nuestra y la de una vecina mayor, encantadora, de esas personas que inspiran cariño desde el primer saludo. Poco a poco se convierte en parte de nuestra vida: nos invita a cenar, nos pregunta por el trabajo, nos cuida casi como una abuela.
Un día, mientras seguimos con la mudanza, la veo cargando una bolsa enorme. Me ofrezco a ayudarla. En el ascensor le da un ataque y, sin poder hacer nada, muere allí mismo. Me quedo paralizado. Al buscar su DNI para avisar a alguien, descubro la bolsa: está llena de billetes, y dentro hay un sobre con sus últimas voluntades.
Leo que quiere donar todo su dinero a un partido político de ultraderecha, xenófobo, negacionista del cambio climático y contrario a la igualdad de género. Me cuesta creerlo. Me duele pensar que aquella mujer tan amable apoyara algo extremista que obviamente va en contra de mis ideales.
Paso horas pensando qué hacer. Con ese dinero podría ayudar a mucha gente. Podría transformarlo en algo bueno. Pero al final entiendo que ese dinero no me pertenece. No soy nadie para decidir sobre lo que no es mío.
Así que, aunque no comparta sus ideas, cumpliría su última voluntad. Entiendo que para muchos sea difícil esto , pero al final le estás robando dinero a la señora, por mucho que lo vayas a destinar para una causa más justa.
Comentarios
Publicar un comentario