Discomanía: “Cualquier otra parte”
Si pienso en mi infancia, inevitablemente pienso en mi padre. Recuerdo cuando me enseñó a andar en bici, a patinar, a cocinar…Y también fue él quien me enseñó música que me sigue acompañando desde entonces.
Mis veranos de la infancia se pueden resumir en viajes largos, campings, barbacoas y paseos en bici. Cada año íbamos a un camping distinto con nuestra caravana sobre ruedas y era el mejor momento del año. En el viaje, que solía ser bastante largo, mi padre siempre ponía “Cualquier otra parte” de Dorian y yo siempre la cantaba mientras miraba el paisaje y esperaba ansiosa a llegar al camping. Cuando la escucho, rememoro aquellos años donde era feliz entre caravanas y tiendas de campaña, durmiendo en aquella litera que se sentía como un lugar secreto, haciendo amigas de todas las partes del mundo y sin darle importancia a cómo iba vestida o qué hora era.
Esta canción me recuerda a una época de mi vida muy dulce y muy especial, pero también me recuerda lo rápido que pasa el tiempo y lo mucho que cambian las cosas. Ya no vamos a campings, no hacemos viajes largos en furgoneta ni estamos mil horas para montar el avance de la caravana. Ahora todo es distinto. Ni peor ni mejor. Distinto. No obstante, escuchar “Cualquier otra parte” me hace reconectar con mi niña interior, con esa niña aventurera que no sabía estar quieta, y siempre estaré muy agradecida a mi padre por enseñarme buena música y, sobre todo, por enseñarme a disfrutar de lo que verdaderamente importa.
https://youtu.be/zEAcUHiEF94?si=T5oaPq1JMJ6PcbOb
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