Dilema

  Mi cara estaría estupefacta. En esa situación, el problema deja de ser político para ser puramente de educación. Si el niño lo dice con tanta seguridad es porque se lo han permitido.

Es necesario discutir con personas de distintas ideologías para poder tener una autocrítica y dudar de lo que creemos. Cada uno tiene su visión y, mientras no sea puramente un discurso de odio, tiene derecho a tener voz. Discutir y debatir nos ayuda a ser más cultos, a conocer otras realidades y a no conformarnos con lo primero que pensamos. Sin embargo, no me refiero a cualquier conversación; no presentar argumentos, no escuchar al contrario, no contraargumentar, manipular datos, discursos de odio y el uso de la violencia verbal o física, no es debatir. La violencia no debe tener cabida en nuestra sociedad. Todos tenemos el derecho a vivir.

Además, desde mi punto de vista, el necesitar el uso de la violencia o las amenazas solo demuestra que no eres capaz de defender lo que piensas, y si ni tú eres capaz de argumentar tus ideas, pierdes completamente la razón. Por ejemplo, si preguntases al chico por qué cree que se debería matar al presidente, probablemente apenas podría decir que es un mal presidente y que es lo que le han dicho en casa. ¿Acaso alguien merece morir por haber sido un mal presidente?

Asimismo, la educación que se ha recibido influye en el pensamiento político de cada uno, pero es decisión de la persona cuestionar lo aprendido o vivir en la despreocupación de la ignorancia. La frase “es que me lo dicen mis padres” o “eso dicen en mi casa” es solo una excusa barata para no tener que cuestionar su pensamiento político y no poder ser cuestionado por otros al cargar la responsabilidad en sus padres u otros familiares.

Es un hecho que actualmente la mayoría de cosas en el mundo están relacionadas con la política de una manera u otra, y no puede ser que haya gente que se siga excusando de su pensamiento intolerante. Porque sí, eso es un pensamiento intolerante, no porque sea de derechas o de izquierdas, sino porque no da cabida a otras opiniones. Si matas para que la gente crea en lo que tú crees, no creerán en lo que piensas, temerán de lo que puedes hacer, que es muy distinto.

Además, esto se relaciona con una noticia de hace poco tiempo, siendo prácticamente el ejemplo contrario, el asesinato de Charlie Kirk. Muchas personas celebraron su asesinato y, por mucho que como persona fuera muchos adjetivos no muy positivos, no se puede abogar por la libertad y la vida y luego celebrar un asesinato porque va en contra de todo lo que defiendes. Y es que no se puede convencer a alguien mediante el miedo, las amenazas y la violencia. Solo cuando demos lugar a los debates con argumentos, la autocrítica, la información verídica y el respeto; la sociedad avanzará y se dejará atrás toda la sangre derramada.

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