el dilema político de una cena

Cuando llegamos a casa, siento que tengo que arreglar algo. Al día siguiente, le escribo a mi amigo, no para pelear de política, porque ya sabemos que pensamos distinto, sino por lo que dijo su hijo.

Le diría algo como: "Oye, somos amigos desde que éramos pequeños, pero lo que dijo tu hijo de 'meterle tiros' a alguien... eso no es un chiste, aunque odies al presidente. Me dio un poco de susto que te rieras. Necesito saber si estás de acuerdo conmigo en que no podemos bromear con la violencia. Me imagino que quizás no te diste cuenta pero hay que tener más cuidado con lo que uno dice"

Mi amigo se enfadaría un poco y diría: "¡Ay, exagerado! Solo es un niño, no pasa nada". Sería una amistad un poco rota por culpa de una frase fea. Y es que si él no ha visto el problema en esta situación es para dudar de sus demás pensamientos y respeto hacia las personas.

Esta historia nos enseña que las amistades se rompen cuando las reglas importantes son diferentes. No vale todo. Aunque seamos súper amigos, si uno piensa que está bien decir cosas violentas y el otro no, el juego se acaba. Los adultos enseñan. La culpa es del padre por no decir: "¡Eh, eso no se dice!". Los padres tienen que ser responsables de lo que sus hijos aprenden. Es una prueba para ver qué es más importante: los años de amistad o sentirse bien con lo que es correcto.

Además, dejando a un lado los sentimientos, lo que es lógico de hacer desde mi punto de vista es: En la cena, no me callaría. Le diría al padre, con voz tranquila: "Mira, no hablemos de política, pero decir que le peguen un tiro a alguien no es gracioso. La gente debe hablar, no usar la violencia". Después de la cena, despues de reflexionar, vería que el problema es que el padre se ha reído. Eso es peor que el comentario del niño. Yo le diría que no podemos seguir jugando tan cerca si él no respeta que la gente debe estar segura.

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