Los grafitis
Los grafitis siempre generan polémica, especialmente cuando aparecen sin permiso en espacios privados o públicos. Recientemente, en nuestro vecindario, alguien pintó un grafiti en la puerta del garaje comunitario. Ninguno reconoce la pintada ni el autor, y lo que se representa no es para nada afín al pensamiento de la comunidad. Ahora es el turno de los residentes decidir qué hacer al respecto. En mi opinión, aunque el grafiti puede considerarse una forma de expresión artística, no podemos ignorar que en este caso es un acto vandálico que perjudica la convivencia y la conservación del edificio.
Primero que nada, los grafitis no permitidos degradan la imagen del ambiente. No es únicamente por la pintura en sí, sino por el mensaje que pueda aparecer en la pintada, la suciedad que pueda generar su creación, y la imagen permanente que dejan sin opción de eliminarla si no es tapándolos. El garaje es un área compartida que todos empleamos y cuya apariencia impacta en la sensación de orden y seguridad del edificio. Asimismo, suprimir estas pintadas implica un gasto no previsto que, como siempre, deben asumir los vecinos. No es justo que una comunidad tenga que asumir los costos de la frivolidad de alguien que no cumplió con las reglas.
No obstante, oponerse al vandalismo no implica estar en contra del arte urbano. Muchos jóvenes tienen el deseo de expresarse y hallar lugares en los que puedan desarrollar su creatividad. Por eso pienso que la solución no consiste únicamente en eliminar la pintada del garaje, que, claro está, debe hacerse; sino, también, en brindar opciones que dirijan esa energía creativa de forma positiva y, sobre todo, legal. Espacios para grafitis, como puede ser paredes públicas con permiso o áreas juveniles enfocadas en el arte urbano, posibilitarían que aquellos que desean pintar lo hagan sin afectar a nadie. De este modo, los grafitis podrían seguir siendo desarrollados como estilo artístico, pero sin dejar de lado la propiedad privada de cada uno. No es necesario perjudicar a los demás para exponer tus creaciones
En resumen, la comunidad debería actuar con determinación y eliminar el grafiti; no obstante, sería apropiado que las entidades municipales promuevan espacios apropiados para este tipo de manifestaciones. Solo de esa manera seremos capaces de proteger nuestro entorno y, simultáneamente, honrar el valor cultural que los grafitis pueden brindar si se ejecutan en el sitio adecuado.
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