Los grafitis
En mi opinión, considero que todo acto que involucre la expresión de pensamientos y/o emociones es, en definitiva, la esencia más pura y absoluta del arte. No podemos olvidar que el objetivo principal de un artista es generar un sentimiento o reflexión sobre la persona que consume sus obras. Lo hemos visto desde el principio de los tiempos y con una infinita cantidad de ejemplos en el cine, en el teatro, en la música, en la escultura y en la arquitectura. Por consiguiente, siguiendo dicha lógica, la práctica de los grafitis entraría en esta definición sin lugar a dudas: muchos grafiteros talentosos han dado a conocer su aptitud artística e ideas revolucionarias a través del aerosol, y algunas de sus pinturas se han convertido en auténticos iconos de lugares alrededor del mundo entero.
A pesar de esto, también se habría de tener en cuenta el contexto bajo el cual se presentan estas obras callejeras: en el caso de que se perturben propiedades privadas que no posea el mismo autor de las pinturas, tal y como se describe en la pregunta inicial, entonces los dueños de estos bienes tendrían el derecho a decidir qué hacer con ellas o cómo considerarlas (¿se trata de una obra de arte o un acto vandálico?). Después de todo, tampoco podemos olvidar que el respeto hacia los demás es una norma de convivencia básica en nuestra sociedad, y el espacio de cada uno siempre es un concepto a tener en cuenta. Mediante este acto, el grafitero está invadiendo la vivienda de otra persona sin el consentimiento de esta, por lo que es decisión del propietario si tomar acción legal o no. En esta cuestión, es recomendable que la comunidad ejerza una denuncia, ya que podría obtener un beneficio monetario útil para compensar los gastos de los daños provocados.
Teniendo en cuenta el hecho de que no es la primera vez que sucede algo así en el bloque, barajaría la opción de reforzar el sistema de seguridad del edificio (por ejemplo, incorporando cámaras u otro tipo de sensores). De este modo, resultaría más sencillo hallar la identidad del culpable del delito (sea uno o sean varios) y denunciarlo a las autoridades, con la esperanza de no volver a sufrir esta amenaza.
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