Andoni
El caso de Andoni da cuenta de un acoso escolar que no puede ser relativizado ni tratado como una broma más. Lo sucedido ha sido un engaño macabro para burlarse de él en frente de sus compañeros, con lo que ha sido herido emocionalmente. Son conductas de actuación inmediata. Andoni tiene ante sí la necesidad de recibir apoyo emocional y acompañamiento para no sentirse solo ni culpable. Es necesario que alguien de su entorno, un profesor, un tutor, familiar, le escuche, valide lo que siente y le haga saber que la culpa no es suya, sino de los que han decidido hacerse los payasos con él. Fortalecer su autoestima y confianza personal es capital para que no se defina por las risas o humillaciones recibidas.
En cuanto a los estudiantes que se burlaron, la escuela debe tomar medidas rápidas. No basta con decirle que se ha portado mal: hay que hacerle entender que eso tiene consecuencias y trabajar activamente la educación en valores. Tienen que aprender a que burlarse de un compañero, y más si es vulnerable, es una forma de violencia. También deberían avisarse a las familias para que puedan colaborar en la corrección de estas actitudes desde casa. A su vez, será necesario que el centro escolar promocione actividades de convivencia que propicien la empatía, el respeto y la solidaridad entre los estudiantes.
Para finalizar, es aconsejable que Andoni cuente con un entorno seguro, con compañeros que le apoyen, y espacios donde pueda sentirse valorado y protegido.
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