Ciencia, creencias y educación pública
Todo este lío sobre si los padres pueden decidir lo que se enseña en los colegios públicos suele reaparecer cada poco, pero, siendo sinceros, la cosa no es tan misteriosa. Los padres, claro, tienen derecho a educar a sus hijos en casa según sus valores, su religión o lo que crean que es lo correcto. Como debe ser. Pero de ahí a que cada familia pueda cambiar las asignaturas de un centro público… pues no, porque sería un desorden monumental. Imagínate: uno pide creacionismo, otro quiere quitar cosas de ciencia, otro decide que tal libro es “peligroso”… imposible dar una base común así.
En un colegio público, lo que se enseña tiene que apoyarse en conocimientos que estén demostrados y aceptados por la comunidad científica. Para eso están los currículos. Si no, cada clase sería una especie de “elige tu propia aventura” según la opinión de cada padre, y eso no funciona.
Y luego está lo que dijo Mayor Oreja, lo de que el creacionismo está ganando terreno entre los científicos. Pues… no. No hay forma suave de decirlo: es falso. La evolución es uno de los pilares más sólidos de la biología moderna. Hay pruebas por todas partes: genética, fósiles, biología molecular… donde mires. El creacionismo, en cambio, no trabaja con evidencias verificables; es una creencia religiosa, que oye, se respeta totalmente, pero no es ciencia. Y por eso no aparece en clase de biología, igual que no explican astrología en física.
Respecto a la gente que defiende la creación como explicación del origen humano, depende de cómo lo planteen. Si lo dicen desde la fe o como una visión personal del mundo, perfecto, cada uno tiene derecho a creer lo que quiera. Pero cuando se intenta presentar como una alternativa científica a la evolución… ahí ya no cuadra. No cumple el método científico, no hace predicciones comprobables, no tiene evidencia empírica detrás. No es cuestión de gustos, es que simplemente no funciona como teoría científica.
En resumen: se pueden respetar todas las creencias sin problema, pero la escuela pública tiene que enseñar ciencia con base real. Eso no va contra nadie, es que si no, no habría manera de que todos los alumnos recibieran una educación coherente.
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