Educación, ciencia y religión
Hace un tiempo, el ministro Mayor Oreja hizo unas declaraciones sobre el creacionismo, afirmando que este se está imponiendo entre la comunidad científica, frente a la teoría de la evolución de Darwin. Detrás de estas declaraciones, está un importante debate que afecta a toda la sociedad: ¿son los padres los que tienen derecho a decidir la educación que reciben sus hijos en las escuelas e institutos públicos?
En cuanto a las declaraciones del exministro en sí, trata de unir el plano espiritual, de fe y subjetivo, con el plano científico, empírico y objetivo, lo cual es un grave error. Estos dos planos son compatibles entre sí, pero no podemos presentar una teoría religiosa, que no tiene pruebas que la respalden, como la verdad absoluta. Al tratar este tema como algo subjetivo, utiliza vocabulario como "moda dominante" para referirse al la teoría de la evolución que además compara con la esclavitud, cuando son dos temas completamente distintos, o "esta ganando" como si la veracidad de una teoría se basara en cuantas personas la creen y no en cuantos hechos objetivos la respaldan. Este vocabulario junto con bulos como el de que la teoría de la creación está ganando popularidad entre los científicos demuestra que está tratando el asunto con un enfoque erróneo.
En mi opinión, los padres no han de tener el poder de decidir qué deben estudiar sus hijos, mucho menos en instituciones públicas, puesto que si permitieran que cada familia eligiera un currículo propio, sería imposible llegar a un consenso. Para lograr una educación de calidad es necesario enseñar desde la objetividad, sin sesgos ni creencias subjetivas. Además, la escuela debería fomentar el pensamiento crítico y objetivo, puesto que es la única manera de no caer en dogmas o sensacionalismos, esto está en clara oposición con lo que propone el exministro, que defiende una teoría basada en la fe y sin hechos empíricos ni demostrables que la respalden.
Se pueden explicar temas de religión en las escuelas, siempre y cuando se deje claro que son conceptos de fe, no verdades demostrables. La religión no puede ni debe sustituir a la ciencia.
En definitiva, no debemos unir ciencia ni religión puesto que pertenecen a planos diferentes de la realidad, y en vez de dejar que los padres decidan sobre la educación de sus hijos, hemos de promover el pensamiento crítico y objetivo para evitar caer en dogmatismos sin pruebas como el que proponía Mayor Oreja.
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