amistad o 1 millón
Estaba yo tranquilo cuando recibí la inesperada llamada de un amigo mío con el que llevaba varios meses sin hablarme. No solo me sorprendió la llamada en si, sino también la razón detrás de esta. Resultaba que mi antiguo amigo, al que le conté la situación de una amiga sobre su padre, había hecho un guión sobre eso y se lo iba a vender a una plataforma de streaming por 1 millón de euros y resultaba que me estaba llamando para ofrecerme parte de ese dinero. Ahí se me planteó un dilema moral:
Tenía la opción de aceptar el dinero y olvidarme del asunto, vivir felizmente con unos cuantos de miles de euros más. O tenia la opción de contarle sobre esta situación a mi amiga y decidir tras eso. Al final opté por llevar a cabo la segunda opción. Quedé con mi amiga un par de semanas después para tomar algo y tras varios minutos poniendonos al día sobre la vida llegó el momento de contarle el asunto. Tras contarselo pude ver su reacción de decepción y traición en su cara, y no me extrañó para nada. Al fin y al cabo, le había contado una situación personal suya a un completo desconocido por accidente, traicionando totalmente nuestra amistad. Después de que la situación se calmase, le hablé sobre la opción que me había dado mi amigo y le dije que, para compensarlo, le daría la totalidad del dinero que llegase a mis manos.
Al final, aunque aceptase el dinero o no, eso no influiría en la venta de esa historia a esa plataforma. Tras una larga discusión entre mi amiga y yo llegamos a la conclusión de que lo más justo sería que el dinero fuese a parar a la familia del niño atropellado, además de a la familia de mi amiga. Así al menos se podrá arreglar una parte de todo el daño que podría ocasionar a las familias afectadas el que esa historia acabase saliendo a la luz . Tras tomar la decisión, me puse en contacto con mi amigo y tres semanas después de la venta repartimos el dinero y conseguí hacer las paces con mi amiga, a pesar de todo el daño ocasionado por mi culpa.
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