Carta de despedida

                                                                                                                            Bilbao, 2 de abril de 1938

Ama,

Te escribo para que sepas que cuando recibas esta carta, ya no estaré aquí contigo. Mañana, pues.. a ver como te digo esto. Mañana me van a ejecutar a mí y unos cuantos compañeros más solamente por luchar por lo que creíamos justo. Me supongo que te habrás dado cuenta de la fecha de esta carta, y sí, te la escribo el día de mi cumple. Hoy se supone que me darían regalos a mí, pero esta vez no es el caso. Creo que mi regalo será la ejecución jajaja. Bueno, fuera bromas, siendo realistas, no voy a llegar a tu cumpleaños y pues mi regalo para ti es esta carta, aunque sea adelantado. 

Solo me sale decirte que gracias. Gracias por todo lo que me enseñaste, por cuidarme, por intentar que siempre hiciera lo correcto... Y por todo lo malo que haya hecho perdóname. Que no me guardes rencor, que sigas adelante, aunque cueste. Y bueno, cuando pienses en mí, recuerda las cosas buenas, nuestras risas y todos esos momentos pequeños que, al final, son los que más importan.

Siéndote sincera, lo de la ejecución lo sabía hace 1 semana, pero te conozco muy bien y no quise decirte nada antes, porque sé que te hubieras estado comiendo la cabeza y no quiero eso. Quisiera pedirte que no sufras por mi pérdida. Ya sabes como va esto y antes de irme ya hablamos de todas las consecuencias que podían haber. Simplemente quiero que cada vez que pienses en mí, me gustaría ser recordada como una persona que fue a la guerra decidida, aceptando las consecuencias, que luchó y a pesar de todo tuvo la mala pata de ser ejecutada. Pero lo más importante es que morí siendo féliz y con una sonrisa en la cara, ya que morí por defender lo que pensaba y sigo pensando que estaba bien para mí.

Y bueno, esto es todo lo que me salió decirte en esta carta. Igual no es mucho, porque solo me dejaron 20 minutos para escribirla. Asimismo, que no pude escribir a más gente de la familia. Por lo que me gustaría que aunque esta carta sea para ti personalmente, se la enseñes a los familiares más cercanos y les expliques tambén el por qué no pude hacerles una carta a ellos. Y que sepas que en la guerra siempre pensé en ti.

Te quiero,

Celia,

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