Carta

 Ama:


Si esta carta llega a ti, será porque ya no estoy. Hemos caído prisioneros del bando sublevado y todos sabemos cómo termina esto. Nos llaman rojos, criminales, traidores, pero solo somos hombres cansados que defendieron lo que creían justo.


En estas horas de encierro he tenido demasiado tiempo para pensar, y en casi todos esos pensamientos estabas tú. He repasado la vida que me diste, desde niño hasta ahora, y me doy cuenta de que, pese a acabar así, he sido un hombre afortunado. Todo lo bueno que hubo en mí nació en casa, no en esta guerra sucia que nos ha traído hasta aquí.


Vine a luchar convencido de que defender la República era defender la dignidad. Perdimos, pero no me arrepiento. Me duele más no haberte dicho antes cuánto te quiero que morir a manos de quienes creen que fusilar ideas las hace desaparecer.


Gracias por darme de comer cuando no había nada, por quererme cuando estabas agotada, por enseñarme a no bajar la cabeza ante nadie. Eso no podrán quitármelo, por mucho que ganen la guerra.


Si puedo dejarte un último deseo, ama, es que sigas siendo quien eres, pero que también pienses en ti. Has vivido entregándote a los demás. Ahora, si el mundo te deja, vive para ti. Que ellos ganen no significa que tengan derecho a robarnos la vida entera.


Muero tranquilo sabiendo que fui tu hijo y que no me arrodillé ante el miedo.


Con todo mi amor,

Ander.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma