Carta

Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto. No sé por dónde empezar, es difícil escribir sabiendo que cuando leas este texto ya no estaré vivo. Ojalá pudiéramos vernos una vez más, abrazarnos una vez más y poder hablar sin la necesidad de esta carta de por medio. 

En esta guerra he visto cosas de las que no se olvidan. El miedo en los ojos de hombres buenos. He visto cuerpos tirados sin nombre ni identificación alguna, como si fuesen basura. He visto pueblos vacíos y civiles llorando por la desesperación. Cosas como esas me hicieron desear volver a casa. Me hicieron valorar lo que teníamos. Quiero que sepas que pienso en nuestra familia todo el tiempo. En los momentos que pasábamos juntos tranquilos y unidos. 

Si es posible, me gustaría que me recuerden como una buena persona. No como un héroe o un criminal, sino como alguien que peleó por sus valores hasta el final. Un humano como todos los demás que murieron cuidando de sus compañeros. Que no guardé odio y que traté de dar la mano a quien lo necesite cuando pude. Eso es lo único más importante para mí que recuerden. No sé si hice bien o mal, si estaba del bando correcto o no, pero ya no importa mucho. Hice lo que creí justo en su momento. No quiero que te culpes por nada.

Me gustaría que cuides de nuestra familia aunque yo no esté más. No dejes que la familia se separe por algo como esto. Espero que mi ausencia no sea una carga o un problema. Que siga estando esa familia que estuvo para mí.

No sufras más de lo necesario y busca apoyo en quienes nos rodean. Nada de lo que pase borrará lo que te quiero. Gracias por darme la vida. Gracias por quererme. Me despido en paz. Si algún día me recuerdas, hazlo sin tristeza. Piensa que fui tu hijo y que te quise como supe. Te deseo lo mejor de lo mejor.

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