Carta

Hola, Mami:

Si te llega esta carta, ya estaré muerto. Sin embargo, no quiero dejar esta vida sin dedicar unas palabras a aquellas personas que me criaron y me vieron crecer desde mis primeros días en el mundo. Por esto mismo me gustaría que al menos seas consciente de mi situación.

Por mucho que me hiera revelarlo, aquí las cosas no han mejorado para nada desde el día que me fui de casa para servir al ejército. Es más, está ocurriendo todo lo contrario: probablemente ya lo hayas oído por la calle, y en efecto, el fascismo está ganando más poder que nunca a través del país, llegando desgraciadamente a nuestros lares. Aún no estoy seguro al cien por cien de mi destino si me cruzo con el bando nacional, pero sí sé que no va a ser nada bueno. He escuchado de todo en las conversaciones con mis compañeros sobre lo que han sufrido muchos soldados republicanos, que si exilios, que si torturas, que si tiempo en la cárcel, que si ejecuciones... en fin, que me espero lo peor.

Cada día pierdo más la confianza tanto en mí mismo como en mi equipo. Cada día veo más caras tristes y desesperanzadas por esta guerra. Cada día oigo más desdichas y más se desvanece la motivación en nosotros. Ojalá acabara esta masacre de una vez por todas y pueda volver a veros pronto. Si algo he aprendido de este lío, al final me he dado cuenta de que la violencia no sirve para nada más que empeorar las cosas. Cuando me alisté en la infantería, pensé que arreglaría algo con una arma en mano, pero lo único que ha hecho es obligarme a tener menos compasión y ocultar mis sentimientos. He visto de todo estos últimos meses, desde las matanzas más fatídicas hasta los actos más solidarios entre soldados. De alguna forma u otra, todo esto me ha cambiado. Es evidente que tarde o temprano moriré, pero si muero ahora, al menos me voy con algo que recordar.

Espero que estéis lo mejor posible en casa, aunque comprendo que bajo estas circunstancias debe de ser complicado. Estoy muy agradecido por todo lo que habéis hecho por mí a lo largo de los años, que sepáis que nada de esto ha sido en vano. Y recuerda: esto no se trata de un adiós, sino de un hasta luego.

Te quiere,
tu hijo

Álex

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma