Carta

 Querida ama:

Si te llega esta carta es porque ya estaré muerto y esa idea me pesa más que el miedo. Escribo estas palabras en silencio, pensando en ti y en tu voz, que son lo último que me da calma y en lo único que he podido pensar todo este tiempo para seguir adelante. No sé si fui valiente o solo tuve mala suerte, pero sé que hice lo que creía correcto.

Quiero que sepas que no te guardo ningún secreto y que siempre fuiste lo más importante para mi. Me duele dejarte sola y no poder ayudarte más. Pienso en nuestra casa, en las comidas juntos y en los días tranquilos que ya no volverán… He estado todos estos meses llenándome de nostalgia, pero esos recuerdos son los que me acompañan ahora.

No llores por mí toda la vida, ama, aunque sé que será difícil. Intenta seguir adelante y cuidar de los que aún están contigo, sobre todo del abuelo. Yo me iré con la tranquilidad de saber que me quisiste y que yo te quise con todo mi corazón. Me iré con la tranquilidad de saber que el tiempo que estuve contigo siempre intenté hacerte sentir mejor persona y quiero que sepas que no puedo estar más orgullosa de ti.

Perdóname por el dolor que te causo y por las lágrimas que vendrán después. Ojalá este sufrimiento termine algún día y nadie más tenga que morir así. Sé feliz y haz aquello que siempre quisiste, no dejes que pase el tiempo. Vive por mí y por ti. Eres una mujer maravillosa y te mereces todo lo bueno de este mundo.

Me despido con amor, esperando que la vida sea más justa contigo de lo que ha sido conmigo.

Siempre con mucho cariño.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma