Dinero o amistad?
Quedé con mi amiga un mes después de enterrar a su padre. Empezamos a hablar y sin querer me soltó todo. Me contó que su padre había atropellado a un niño y había huido. Nadie lo sabia, pero este secreto destrozó a su familia por dentro. Su padre murió cargado de culpa. Yo escuché y salí de allí desconsolado.
Esa misma noche quedé con un chico. Después de tomar unas cervezas, con la cabeza aún llena de lo que me habían contando, se lo conté. No di nombres, solo la historia. La noche fue buena, pero se desapareció. Paso un año.
Hoy me llamo. Resulta que había escrito un guión con la historia que le conté el año pasado.. Una plataforma le quiere pagar un millón de euros. Y me quiere ofrecer una parte, porque la idea salió de mi.
Colgué y quede helada.
Ese dinero no es mío. Esa historia no es mí. Es de mi amiga, de su dolor, de su familia rota. Si acepto, estaría ganando dinero con su pero sentimiento. No puedo.
Y además, tengo que contárselo. Por duro que sea. Porque si se entera por otro lado, sería una traición mucho más grande. Puede que se enfade conmigo para siempre, pero es lo justo.
Prefiero perder su amistad sabiendo que fui honesta, que no me callé algo así. Algunas historias no están para venderlas, sino para estar guardadas o para que las lleve solo quien las vivió.
No voy a tocar ese dinero. Y voy a llamar a mi amiga ahora mismo.
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