Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto.

Madre, si tienes esta carta en tu mano, significa que estoy muerto.

Me gustaría que me recuerdes por lo que soy: tu hijo. Me gustaría que no te enfades con nadie por mi muerte. Estas cosas, quieras o no, pasan.

Te voy a contar un poco lo que está pasando ahora. Hace nada, un general nos ha avisado de que tropas de nuestro enemigo se van a acercar a donde nos encontramos. Ahora mismo estoy sentado en una butaca de madera que cojea. A mi lado hay un gato negro y peludo durmiendo. Delante de mí tengo una chimenea que cumple la función de calentar al grupo de soldados que estamos descansando en esta chabola de piedra. Dentro de unos minutos tendremos que ir a hacer guardia y defendernos de cualquier posible ataque. Voy a dejar esta carta aquí con tu dirección y tu nombre escritos, por si ya sabes.

La verdad es que es difícil saber qué decir en estos momentos. Me encuentro a la deriva en un camino con dos salidas. Solo el destino es capaz de manejar mi barco.

No sé si te lo habré dicho o no, pero quiero decirte que a mí no me gustan las etiquetas. Cada persona es como es, y lo que ha hecho la sociedad es encerrarnos en una especie de prisión donde las paredes son nuestros pensamientos más íntimos y profundos, convertidos en cenizas por la presión social. Lo que quiero decir es que no existe, o al menos no debería existir, una diferenciación entre humanos. Todos somos lo mismo. Aun siendo todos la misma cosa, nos gustan cosas distintas, nos dan miedo cosas distintas, nos ponen felices cosas distintas, nos dan asco cosas distintas, nos atraen cosas distintas y, sobre todo, pensamos en cosas distintas. Aunque no lo creas, yo siempre he intentado ser lo más real posible. Siempre he intentado no ser presionado por la sociedad, tener gustos, personalidad y estilo propios, y siempre he intentado que la gente me acepte como soy. Es difícil, sí, pero no imposible, porque contigo lo he logrado.

“Me avergoncé de mí mismo cuando me di cuenta de que la vida es una fiesta de disfraces y yo asistí con mi cara real.”

La persona que más te quiere,

Gabriel.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma