«Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto»
Kiev, 25 de diciembre de 2025
Hola, amatxu
Debí hacerte caso. Debí hacerte caso en todo. Ahora me acuerdo de cuando me decías que algún día diría que tú tenías razón, y como siempre, la acabas teniendo. No debí unirme al cuerpo de voluntarios para ir a luchar en Ucrania. Me arrepiento de no haber seguido estudiando en el colegio con mis compañeros de clase una vez me dijiste que me quedara. Actualmente me encuentro en la República Autónoma de Crimea. Hice unos cuantos amigos en el cuartel. ¡Han venido de todas partes del mundo! Un compañero, ya fallecido, me ha contado que es originario de Ucrania, y que siempre ha habido tensiones entre ambos países. Algunos profesores suyos tenían ideología Rusa e intentaban adoctrinarlos metiéndoles "mierda" en la cabeza. Madre, hay que ver lo que pasa alrededor del mundo y no nos enteramos. Los rusos usan una hostilidad inédita, ya nos habían avisado anteriormente, mas hay que estar siempre con un ojo abierto. No nos da tiempo a descansar. Muchos de mis compañeros, incluido yo, estamos desarrollando síndromes traumáticos que no nos dejan descansar. Algunos sufren de insomnio, mientras que yo sufro despertares muy bruscos. Cuando me toca dormir, me pongo a pensar en dónde es que estoy, qué podría pasar al día siguiente y todo lo que he vivido en estas semanas. De vez en cuando, mis pulsaciones se elevan tanto como si estuviese en el frente de batalla, cuando realmente estoy oculto en un edificio con un pelotón de soldados. Me pongo a temblar, sudar e imaginarme las peores situaciones que podrían pasarme. Debemos de tener mucho cuidado con los drones, no paran de sobrevolarnos. Afortunadamente, el ejército ucraniano nos ha otorgado un dispositivo en el que pita al detectar ondas emitidas por los drones. Madre, te quiero pedir perdón. Nunca imaginaría que la ignorancia de un energúmeno adolescente podría desencadenarlo en una situación como esta. Te echo de menos a ti, a mi casa y a mis seres queridos. Lamento por todas las injusticias que he cometido, tanto siendo consciente como inconsciente. Si pudiera retroceder en el tiempo, seguramente mi manera de ver la vida sería totalmente diferente. María, te escribo esta carta el 25 de diciembre de 2025, en Navidad. ¡A saber cuando te llega! Quería despedirme ya que esta zona es la más peligrosa de todas, los rusos la quieren ante cualquier cosa. El teniente de nuestra brigada nos ha pedido que le escribamos una carta a un ser querido para entregarla y, si morimos, la carta sería de color negro. Ya lo siento, Madre, pero si te llega esta carta, ya estaré muerto.
Con amor, tu hijo predilecto Pablo.
Comentarios
Publicar un comentario