La tentación

 La tentación forma parte de la vida, aunque a veces la imaginamos como algo grande o dramático. En realidad, suele aparecer en cosas pequeñas y cotidianas. Creo que todas somos débiles ante alguna tentación; no porque seamos malas personas, sino porque somos humanas. Siempre hay algo que nos atrae aunque sepamos que quizá no es lo mejor para nosotras.

Una tentación bastante común que me ha podido más de una vez es la de dejar las cosas para después: no hacer una tarea cuando toca, evitar una conversación incómoda o elegir el camino fácil. No es algo grave, pero con el tiempo te das cuenta de que esas decisiones también pesan. Más que arrepentirme de lo que he hecho, a veces me arrepiento de no haber actuado, de no haber sido un poco más valiente o constante.

Creo que es mucho más difícil resistir una tentación cuando nadie nos observa. Cuando hay gente delante solemos controlarnos más, pero cuando estamos solas, la única barrera es nuestra conciencia. Y ahí es cuando se nota de verdad cómo somos, porque aunque nadie más lo sepa, nosotras sí.

La edad y el momento vital influyen mucho en las tentaciones. No tiene las mismas inquietudes una persona joven que alguien más mayor. En la juventud pesan más las ganas de probar, de encajar o de vivir sin pensar demasiado en las consecuencias. Con el tiempo, cambian: aparecen tentaciones como rendirse, conformarse o dejar de luchar por lo que una quiere.

Resistir una tentación no nos hace automáticamente mejores personas, pero sí nos ayuda a conocernos. A veces caer también enseña. Lo importante es entender por qué elegimos lo que elegimos y aprender de ello para intentar ser un poco más coherentes con la persona que queremos ser.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma