La tentacion
La verdad es que la tentación es esa compañera inevitable algo que nos sigue a todos sin excepción Es ese eterno dilema casi un pulso constante entre lo que nos pide el cuerpo en este preciso instante y lo que con la cabeza fría sabemos que nos conviene de verdad En mi caso personal tengo una batalla abierta con la procrastinación Reconozco que dejar las cosas para más tarde tiene un magnetismo peligroso en el momento el alivio se siente de maravilla como un regalo que te haces a ti mismo pero claro la factura llega después El estrés se dispara el reloj vuela y te das cuenta de que ese regalo era en realidad una trampa de falta de tiempo
He notado que la fuerza de voluntad se pone a prueba de verdad cuando no hay nadie mirando es curioso porque sin la mirada de los demás sin esa presión social o el miedo al qué dirán nos quedamos a solas con nuestra responsabilidad personal Es ahí en el silencio de nuestra propia compañía donde el autocontrol suele flaquear y caemos con mucha más facilidad
Nuestra relación con la tentación también va cambiando madurando con nosotros ya que en la juventud todo es más impulsivo y la tentación suele llevar el nombre de diversión inmediata o de vivir el momento sin medir riesgos mientras que en la madurez las pruebas se vuelven más sutiles y complejas porque ya no se trata solo de salir o no sino de elegir el camino fácil frente al camino correcto tanto en el trabajo como en nuestras relaciones más cercanas
Resistir no nos convierte en seres perfectos ni mucho menos pero sí nos da un poquito más de disciplina cada día Nos obliga a pararnos a respirar y a pensar en las consecuencias antes de lanzarnos al vacío aun así creo que no debemos ser tan duros con nosotros mismos ya que tropezar también tiene su punto de valor Al final esas pequeñas derrotas son las que mejor nos enseñan quiénes somos y cómo podemos mejorar
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