La tentación
La tentación es intrínseca a la experiencia humana, ¿verdad? Somos todos, en distintos grados, susceptibles. Particularmente, yo no me creo particularmente frágil, aun así entiendo esos momentos donde es duro decir "no". Una tentación "admitible" que me atrapa, a veces, es la procrastinación: aplazar tareas por el gusto de descansar o distraerme, y claro. Aunque no parezca grave, menudo arrepentimiento siento, especialmente cuando vienen consecuencias con estrés y resultados no muy buenos, lo sé.
Es verdad, ¿eh?, que resistirse es más dificil cuando nadie nos mira. Fuera el juicio externo, menos una barrera importante: el miedo al rechazo. En esos instantes, el autocontrol se basa en valores y disciplina, claro que si. La verdadera prueba moral, por lo tanto, ocurre en la privacidad.
La edad y el momento que vives también importan, ojo. Las tentaciones de la adolescencia, ¡nada que ver! Con las de la adultez. Con los años, cambian las prioridades y también cómo controlamos los impulsos.
Resistir la tentación, eh creo, nos transforma en mejores. No es que nos convierta en seres impecables, sino que, robustece nuestro querer y congruencia. Al escoger lo correcto, en lugar de lo simple, cada vez, edificamos una versión mas fuerte de nosotro.
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