La Tentación
La tentación está presente en nuestro día a día y no siempre es una elección super importante, de hecho la mayoría de veces se trata de elecciones pequeñas y que consideramos insignificantes pero que a la larga acaban cambiando nuestros hábitos.
Una de las tentaciones en la que más caigo es en posponer mis tareas. Casi todas las tardes me propongo hacer los deberes pronto para poder irme a dormir pronto o ver una peli después, sin embargo, siempre acabo posponiendo los deberes hasta las siete o los dejo sin hacer. Al menos hay días en los que en vez de estudiar cocino algo o pinto, lo que hace que no me sienta tan mal por no hacer lo que debo, no obstante, la mayoría de veces en vez de hacer deberes estoy con el móvil viendo vídeos que no me aportan nada y perdiendo mi tiempo.
Otra de las tentaciones que tengo es comprar comida cuando sé que en realidad no tengo hambre o que en un rato iré a casa a comer. Esto me suele pasar en los patios o cuando quedo con mis amigas los findes de semana. Sin embargo, creo que no caigo tanto en esta tentación como lo hacen otras personas porque soy un poco tacaña y suelo preferir ahorrar.
Creo que es más difícil resistir una tentación cuando estamos solos ya que no existe ningún tipo de presión para que hagamos las cosas bien o alguien que nos vaya a juzgar. Esto lo traslado a los estudios, ya que cuando estoy yo sola en mi casa procrastino mucho más que cuando voy a la biblioteca.
Resistir una tentación no nos convierte automáticamente en mejores personas, pero sí fortalece ya que cada vez que decimos que no, reforzamos nuestra capacidad de autocontrol. Sin embargo, equivocarse también forma parte del aprendizaje y caer en la tentación puede ayudarnos a conocernos mejor y a aprender.
Comentarios
Publicar un comentario