Reseña

Es un dilema bastante complicado porque, al final, te ves en la tesitura de elegir entre ser honesto con lo que has vivido o proteger el sueldo de otra persona. Por un lado, está claro que las reseñas deberían servir para contar la verdad. Si todos ponemos una buena nota aunque nos hayan tratado fatal, el sistema deja de tener sentido, engañamos a los siguientes clientes y el servicio nunca va a mejorar porque la empresa pensará que todo va de maravilla.

Sin embargo, también hay que tener un poco de corazón y recordar que detrás de ese mostrador hay una persona, no una máquina. No sabemos si ese trabajador está pasando por un mal momento personal, si tiene un jefe que le explota o si simplemente lleva diez horas de pie y ya no puede más. Me costaría muchísimo poner una valoración negativa sabiendo que hoy en día muchas empresas usan esas estrellas como una excusa barata para despedir a la gente sin preguntar qué ha pasado. No me parece justo que un mal día, que lo tenemos todos, sea el motivo por el que alguien se quede en la calle.

Por todo esto, si recibiera un mal trato, mi decisión sería no poner ninguna reseña. No me sale mentir y decir que la atención ha sido excelente si me han faltado al respeto, pero tampoco quiero ser el juez que sentencie el futuro laboral de nadie. Creo que hay formas de decir las cosas sin necesidad de dejar una mancha pública en el perfil de alguien; a veces es mejor comentarlo en el momento con educación o mandar un mensaje privado a la empresa explicando la situación de forma constructiva.

En resumen, no daría una buena valoración por compromiso porque sería faltar a la verdad, pero tampoco escribiría una crítica destructiva. Prefiero quedarme en silencio y dejar pasar el enfado antes que cargar con la conciencia de haber perjudicado el pan de una familia por un rato de mala atención.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma