Tentación
Tengo una tentación que no me da miedo de admitir: comer cuando aún no es la hora de hacerlo. Siempre me pasa. Ese momento en el que llegan las 12 de la mañana, y yo habiendo desayunado de antes necesito comer algo. Me pasa con el hamaiketako. Por la mañana me digo a mí mismo: "estás comiendo muy mal, hoy de hamaiketako comes poco y ya está". Mas pasan las horas en clase, primero lengua, luego euskera y, para finalizar, filosofía. Para ese momento estoy que no puedo más, necesito comer algo con increíble urgencia; y es ese momento en el que no solo no consigo saciarme con mi hamaiketako, sino que también me dirijo al PrimaPrix y ahí es cuando llega la catástrofe. El auge de mi tentación entra en el camino desde que salgo del colegio hasta el PrimaPrix. Por un lado, mi mente me dice: "no Pablo, no lo hagas, dijiste que volverías a tu prime." Pero por otro lado necesito comer.
En mi opinión, las tentaciones son una barrera mental, las cuales si las cruzas luego hay represalias, ya sean provenientes de otros o de uno mismo. Las tentaciones, como todo en la vida, deben de tener un límite, por ejemplo: no es lo mismo la tentación de quedarte 5 minutos más en la cama que la de levantarte a las 3 de la mañana y darte un atracón de comida. Las consecuencias son claramente diferentes.
Es muy importante saber resistir tentaciones, y es ahí donde entra la fuerza de voluntad. Para resistir uno de dichos episodios puedes hacer tratos contigo mismo. Por el estilo de: si estudio 30 minutos más, luego puedo estar con el móvil 5 minutos más. El problema es cuando estudias esos 30 minutos y los 5 minutos en el móvil se vuelven demasiado poco; ahí puede entrar otra tentación más, la de quedarse con el móvil o volver a estudiar.
Tengo mucho respeto hacía la gente con tanta fuerza de voluntad, porque eso no se consigue de la noche a la mañana, sino con muchas ocasiones de esfuerzo. Hay que acostumbrar al cuerpo a estas cosas innumerables veces para lograr algún cambio mental. Mi madre es un claro ejemplo de esto. En horarios lectivos se levanta a las 6 y media de la mañana, podría levantarse un poco más tarde y luego ir apretada de tiempo, mas no lo hace. Prefiere luchar contra la tentación de quedarse un poco más en la cama para irse lo antes posible y así llegar puntual al trabajo.
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