tentación

Sinceramente no me considero débil ante la tentación, no tengo ningún tipo de dificultad a la hora de controlarme en casi todos los casos posibles. Sin embargo, admito que más de una vez he caído en la tentación. Normalmente, cuando me tengo que ir ya a dormir y cuando estoy cansado y me encuentro jugando a la play, aunque a veces me vaya sin problema, muchas otras veces que estoy jugando con amigos me acabo quedando más de lo que debería por culpa de la tentación de seguir jugando.

Muchas veces me he arrepentido el día siguiente cuando por haberme quedado hasta las tantas jugando he dormido mal y he desperdiciado todo el día siguiente solo por haber jugado 2 horas más.

 Bajo mi punto de vista, es bastante más difícil resistir a una tentación cuando nadie nos observa ya que no sentimos la presión social que sentiriamos si estuvieramos rodeados de otras personas. Al fin y al cabo, hariamos más cosas si nadie pudiese saber que las hubiesemos hecho y es la sociedad la que nos limita en gran medida a hacer lo que nos plazca.

No creo que la edad influya en el hecho de sentir tentaciones, pero influye drásticamente a la hora de combatirlas. Un adolescente de 17 años no tiene la misma capacidad para hacer frente a una tentación del mismo modo que un adulto de 50 (en la gran mayoría de los casos). Esto es debido que, a medida que vamos enfrentándonos a tentaciones a lo largo de nuestra vida y madurando con el tiempo, somos más capaces de hacerles frente y somos más conscientes de los riesgos que conllevan el ceder frente a la tentación.

Resistir a la tentación generalmente te hace mejor persona. Esto es debido a que si te enfrentas y logras hacerle frente a una tentación, creces como persona y te vuelves más fuerte mentalmente, lo que te suele hacer mejor persona.



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