Tentacion
En mi vida diaria la tentación aparece muchas veces. Aunque intento evitarla, la verdad es que muchas veces termino cayendo. Durante el día me encuentro con pequeñas tentaciones, como mirar el móvil cuando debería estar haciendo otra cosa o elegir siempre lo más fácil en lugar de lo que toca hacer.
La tentación en la que más suelo caer es dejar las cosas para más tarde, es decir, procrastinar. Muchas veces me digo a mí misma frases como “en cinco minutos empiezo”, “todavía tengo tiempo” o “ya lo haré mañana”. El problema es que esos cinco minutos se convierten en mucho más tiempo y al final acabo haciendo las tareas deprisa y sin organizarme bien.
Creo que todos tenemos alguna debilidad. No significa que seamos malas personas, simplemente somos humanos y a veces tomamos decisiones que no son las mejores. Cuando me pasa esto, luego me arrepiento, porque sé que podría haber hecho las cosas con más calma si hubiese empezado antes.
También pienso que es más difícil resistirse a una tentación cuando nadie te está viendo. Cuando hay alguien delante solemos comportarnos mejor porque queremos dar buena imagen o sentimos más presión para hacer lo correcto.
Además, las tentaciones cambian según la edad. Un niño pequeño puede tener la tentación de ponerse a jugar cuando debería hacer otra cosa. En cambio, en la adolescencia pueden aparecer otras tentaciones, como pasar demasiado tiempo en las redes sociales o con el móvil.
En mi opinión, resistir una tentación es un reto personal que cada persona tiene que afrontar. Cuando lo conseguimos nos sentimos más fuertes y satisfechos con nosotros mismos, aunque eso no significa que seamos mejores que los demás.
Comentarios
Publicar un comentario