Una decisión con dos finales
A medida que nos hacemos mayores, nos damos cuenta de que nuestras decisiones pueden afectar la vida diaria de otras personas. En este contexto, que dependa de mí si alguien pierde su puesto de trabajo o no me hace pensar en cuánto poder y responsabilidad tengo en las manos. Cualquiera podría pensar que eso me haría sentir importante, pero la realidad es todo lo contrario. ¿No sería injusto que, porque solo UNA persona pusiera una mala reseña, alguien tuviera que perder un trabajo al que le costó (o no) llegar? ¿Y si simplemente recibiste un mal trato porque esa persona estaba pasando un mal momento o tenía un mal día?
Yo pienso que eso es absurdo. Si realmente me tocara evaluar a alguien y me tratara mal, lo haría basándome en el motivo del mal trato. Hablaría con esa persona e intentaría entender por qué actuó así.
Por un lado, si solo fue una rabieta, un mal rato, cansancio o estrés, no dudaría en descartar la opción de ponerle una mala reseña. Eso sí, tampoco le pondría un diez.
Por otro lado, si la persona se muestra indiferente a mis preguntas o no le importa atenderme bien, le pondría una reseña en base a eso, pero nunca una valoración que pudiera costarle el trabajo.
Al fin y al cabo, todos somos humanos y en algún momento de nuestras vidas lo vamos a pasar mal. Lo importante es saber manejar la situación y no perder el control.
Comentarios
Publicar un comentario