Adiós a bachiller
Qué rápido pasa el tiempo cuando te lo pasas bien. Quién diría que han pasado ya casi dos años desde que pisé por primera vez el colegio, desde que entré por primera vez por la puerta de clase y desde que conocí a tantas nuevas y curiosas personas. Después de tanto tiempo levantándome a las 7, después de tantos días recorriendo el mismo camino para ir al colegio y volviendo a casa hablando con las mismas personas, bachiller llega a su fin y con él me llevo un sinfín de buenos recuerdos vividos que me acompañarán toda la vida.
Me quedaría con todo lo que ha pasado en bachiller. Desde las tardes matándome a estudiar para aprobar alguna que otra asignatura hasta todos los momentos de risa que he vivido en incontables clases por culpa de los comentarios de algún compañero o por las caras raras de otro.
Aunque solo estuve dos años aquí, puedo decir sin duda que con lo que más cariño recordaré en unos años serán todos mis compañeros de clase. Desde el primer día, todos me trataron increíblemente bien, y ha sido gracias a ellos que estos dos años aquí se han hecho tan amenos y han sido tan bonitos para mí. Desde algunos que me ayudaron en mis estudios hasta a otros que me apoyaron en un aspecto más personal, estos dos años no hubiesen sido lo mismo sin ellos.
Mi estancia en escolapios me ha hecho ver que, igual de importante es adónde quieres llegar en tu vida que con quiénes te diriges hacia ahí. Ya que da igual lo duro que pueda ser el tener que madrugar algún que otro lunes, porque teniendo a compañeros que te alegran el ir a clase todo se te hace mucho más fácil.
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