Dieta o pastilla
Dieta o pastillas
Siempre he defendido la autenticidad, la belleza sin retoques, valorando lo individual por encima. Mi peso, nunca fue un problema, más bien, un rasgo propio. Por eso, cuando mi médico recomienda adelgazar por salud, no por parecer, la cosa va más allá, entra en la ética.
La pastilla es tentadora: fácil, rápida, casi imperceptible... pero no en mi historia personal. Tomarla sería como confesar a quien pregunte. Ahí el lío, ¿en qué creo en verdad? ¿La naturalidad, siempre, o como objetivo? Si critiqué los caminos fáciles, usar uno sería raro. Aunque hay que diferenciar salud y estética. No quiero gustar, sino vivir mejor. No obstante, yo me quedo con la comida sana y el ejercicio. No por verse bien, sino porque el camino dice algo. La persistencia, el cuidado continuo y el empeño son un reflejo de una conexión real con tu propio cuerpo. Admitir mi deseo de mejorar mi salud no representaría una falta a lo que digo, sino que demostraría consistencia al mostrar el cambio posible sin trampas ni trucos. Elegir una pastilla no sería en sí mismo algo malo, aunque me colocaría en una posición siempre defensiva. No obstante, el sendero más difícil confirma el mensaje que he transmitido una y otra vez: querer tu cuerpo no es descuidarlo, y cuidarlo no implica odiarlo. Entonces, elegiría este recorrido, ya que este también abarca la auténtica hermosura que defiendo.
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