Dietas vs. pastillas
Si soy sincera, en ese caso hipotético elegiría hacer ejercicio antes que tomar la pastilla. No lo digo desde un juicio hacia quien la elegiría, sino desde cómo soy yo y cómo me sentiría si eligiera la segunda opción.
Si el médico me dice que tengo que perder peso por salud, lo primero que pensaría no sería en cómo me veo, sino en cómo me estoy cuidando. Y para mí, cuidarme implica implicarme. Hacer algo activo, moverme, cambiar pequeños hábitos, tener constancia; el ejercicio no es solo una forma de adelgazar; es una manera de fortalecerme, de sentir que estoy haciendo algo bueno por mi cuerpo cada día.
La pastilla sería más rápida, sí. Y probablemente más cómoda, pero siento que no conectaría tanto conmigo. Yo necesito sentir que el cambio viene de mi esfuerzo, de mi disciplina, de mi compromiso. No por orgullo, sino porque eso me haría estar más tranquila conmigo misma.
Además, siempre he defendido la naturalidad y la aceptación del cuerpo. Si tengo que cambiar algo por salud, quiero que ese cambio sea coherente con lo que pienso. No quiero que parezca que de repente busco una solución inmediata solo para transformar mi imagen y mi apariencia . Prefiero el proceso, aunque sea más lento.
En el fondo, no se trata solo de perder peso. Se trata de cómo enfrento un problema. Y yo, personalmente, elegiría afrontarlo trabajando en mí día a día, sabiendo que lo que consiga será fruto de mi constancia. Eso me haría sentir mucho más orgullosa y en paz que el simple hecho de tomarme una pastilla y seguir con los mismos malos hábitos que me han llevado a estar en tal situación.
Comentarios
Publicar un comentario