El dilema de la reseña

La decisión de poner una buena valoración de atención al cliente o no tras una mala experiencia podría parecer fácil de primeras, sin embargo para mí es un dilema importante.

Por un lado, el objetivo de las reseñas es que la calidad del servicio valorado aumente, y para ello es necesario que las opiniones que se expresen ahí sean reales, no edulcoradas para hacer sentir bien a la gente que las recibe. Si mentimos en las reseñas no solo impedimos que la calidad del servicio mejore, sino que también hacemos que futuros clientes tengan que tener la misma experiencia que nosotros, pues nada habrá cambiado. Además, si damos una buena valoración a pesar de haber recibido un mal servicio también nos estaríamos traicionando a nosotros mismos de alguna manera.

Por otro lado, todos somos humanos, no podemos actuar como si nos estuviera atendiendo una máquina sin sentimientos cuando realmente tenemos en frente a una persona que, como nosotros, tiene sentimientos y preocupaciones. Hay que ser empáticos y tener en cuenta que todos tenemos días malos, días en los que nos levantamos "cruzados", días en los que todo el estrés se nos acumula y lo descargamos en otras personas. Si bien eso no es lo ideal, y menos en un puesto de cara al público, nos pasa a todos, y hay que saber ponerse en el lugar del otro.

Por todo esto no daría una buena valoración si recibiera un mal trato de atención al cliente, sin embargo, tampoco escribiría una crítica destructiva. Me centraría en el funcionamiento de la empresa, no del individuo, y contaría lo que objetivamente sucedió, como eso me hizo sentir y haría alguna propuesta para que esos aspectos mejoren en el futuro. Así, habría escrito una reseña alineada con la realidad, pero sin ir a hacer daño y dando mi opinión de una manera constructiva.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma