El fin de un ciclo
Quedan apenas 10 días de clase. En estos días ya entramos en la recta final, no solo de segundo de bachiller, sino de todo nuestro camino por el colegio. Se me hace extraño que después de 16 años de colegio, un curso tras otro, siempre esperando al siguiente, lleguemos al final. Es difícil aceptar que el final se acerca y todo lo que conlleva.
Tengo compañeros de clase que les he visto todos los días desde los 2 años, con los que he aprendido, crecido, jugado y ,sobre todo, reído. Seguramente a muchos de ellos no los volveré a ver nunca más, y si es que nos encontramos en algún momento probablemente no los reconozca. Sin embargo, me llevo conmigo mis mejores amistades que estoy seguro que durarán para largo.
Durante mi paso por el colegio he cambiado mucho y he evolucionado a la persona que soy hoy en día. Se me hace difícil mirar al pasado sin caer en la nostalgia. Me da mucho miedo que cuando crezca y pase el tiempo, se me olviden todos los recuerdos de esta época: los buenos, los malos, los divertidos, los tristes, las aventuras… Ya son parte de mi ser. Si los perdiera sería como perder una parte de mi propia identidad. Si me lamento de algo, es de no haber recogido las vivencias de cada día en un diario para revisarlas en el futuro y, aunque sea por solo un segundo, volver aquí, a segundo de bachillerato o a la ESO o a primaria.
Es el fin de un ciclo, pero eso no quita que tenga unas ganas inmensas de empezar la nueva etapa que cada vez está más cerca, en la cual haré más amigos y tendré experiencias igual de bonitas, o incluso más.
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