El final de una etapa y el inicio de otra

Es impresionante cómo de rápido pasa el tiempo… parece que fue la semana pasada cuando entré por primera vez a la clase de segundo de bachillerato pensando en lo duro y largo que se me iba a hacer este curso, pero también en lo bonito que iba a ser por ser el último curso dentro del colegio.


Después de haber vivido esta gran etapa, me quedaría con una gran cantidad de cosas. Para empezar, y como no, los momentos de risas incontrolables con amigos han sido una de las mejores experiencias; intentar disimular tu risa mientras el profesor explica es una de las experiencias más emocionantes y a la vez agobiantes que existen. Por no hablar de las maravillosas personas que he conocido, las cuales me cuesta creer que si no hubiésemos coincidido en el mismo colegio, nunca nos habríamos conocido. Por otro lado, también me quedo con las risas que, de vez en cuando, te echas con los profesores, así como de momentos tan extraños y a la vez tan graciosos que te paras a pensar y dices: “que rara es mi vida…”. Asimismo, me quedo con el gran trabajo que, a mi parecer, han hecho la mayoría de profesores de nuestro curso, y no me refiero profesionalmente, que también, sino más bien personalmente. Durante este curso y el anterior he notado que los profesores son más abiertos y amigables con nosotros, porque son conscientes de la situación en la que estamos. Eso, en mí opinión, provoca que el curso se vuelva más ameno y llevadero, algo que agradezco mucho.


Sobre lo de qué recuerdo borraría, lo primero que se me vendría a la cabeza serían los momentos estresantes y agobiantes que el colegio me ha hecho pasar. No obstante, en el fondo, no borraría esos recuerdos, ya que al fin y al cabo, gracias a ellos me he convertido en la persona que soy ahora y considero que son parte del aprendizaje dentro y fuera del colegio.


Todavía mi cabeza no concibe cómo en dos semanas dejaré de ver todos los días a gente que llevo estando con ella prácticamente toda la vida. Y, aunque tenga ganas de acabar el curso, me da pena que mi rutina cambie por completo. Empero, eso no significa que tenga ganas de estar con otras personas y de vivir experiencias fuera de lo común. 


En conclusión, a pesar de que este curso sea bastante denso académicamente, eso no quita que las experiencias y momentos inolvidables que has pasado con tus compañeros de clase y profesores valgan oro. 


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