Fama o felicidad
Viendo esta pregunta me doy cuenta que siempre hay elecciones que ninguna de las opciones te deja conforme. En este caso, solo dos caminos: uno donde tu infancia es dura y traumática pero que podría convertirte en un gran creador y otro donde todo es tranquilo, cómodo, pero que casi asegura que nunca serás más que un creador promedio, básicamente vivir en la mediocridad. Es un poco extremo, pero la pregunta está ahí, y hay que responder.
Para mí, la primera opción tiene su atractivo evidentemente. En general, las personas siempre soñamos con la grandeza y la fama. Es bastante fácil imaginarse viviendo por ahí, sintiendo todo con emoción, y dejando una huella que otros recordarían por siempre. Sin embargo, cuando miro más allá de esa vida de fama, siento que no es para mí. El precio de esa grandeza es medianamente alto, ya que esa fama no vendría sola, vendría acompañada de una infancia terrible.
Por eso, no creo que sea para mí. La verdad, prefiero vivir una vida más relajada y tranquila, más cercano a lo que me haga sentir vivo sin que me queme por dentro. Por eso, elijo la segunda opción, la vida tranquila. Puede que no me convierta en un creador legendario, pero tendré espacio para disfrutar, para aprender, para equivocarme sin que todo se derrumbe. La calma me permite crecer con mis propios tiempos, construir lo que quiero y cuidar de mí sin estar atrapado en posibles traumas, incluso si eso significa estar condenado a ser siempre un creador mediocre.
Al final, pienso que la vida no se trata solo de brillar intensamente y rodearse de fama, sino también de poder estar con la gente que quiero, de poder mirar atrás sin arrepentimientos enormes. La tranquilidad también tiene su valor, y aunque mi arte no sea lo mejor, sigue siendo mío y habré vivido para disfrutarlo. Prefiero eso a ser muy exitoso pero a lo mejor no poder disfrutarlo de lo mal que esté. Al final, no todo se trata de la fama.
Comentarios
Publicar un comentario