Fama vs Felicidad
Desde mi punto de vista, si quiero ser una gran creadora de verdad, me quedo con la opción de la infancia dura. Sé que tener una vida plácida es lo que en verdad queremos todos. Una vida sin problemas y todo feliz, pero es que creo que las mejores cosas, salen siempre desde la verdad más absoluta, aunque tenga que doler.
Pues la realidad es que para escribir te tienen que pasar cosas, tanto buenas como malas, pero al final las que más te marcan son las malas. De normal, los artistas lo que hacen es escribir sobre su propia vida o pillar inspiración de las cosas que han visto de cerca o historias que les contaron otras personas. Y si no has vivido nada intenso, pues a ver qué cuentas. Para ser un genio, no te vale con que todo sea perfecto, necesitas esas cicatrices para crear algo.
Además, aunque duela vivir cosas complicadas e incluso traumáticas, para mí el escribir o componer, lo veo también como una manera de poder soltar lo que te dé la gana. Diría que es como una terapia. Sacas lo que tienes dentro y encima lo compartes con el mundo. Al final, lo más increíble de esto es que mucha gente puede empatizar contigo. Al escuchar una canción o leer algo tuyo, la gente puede hacerse suya esa historia porque ellos también han sufrido, se identifican contigo y eso es lo que hace que el arte sea de verdad. Un creador tiene que conectar con sus seguidores.
Al final, prefiero mil veces una vida con cicatrices que me permita conectar con los demás que ser una creadora mediocre que no transmite nada. Además, yo esas cicatrices no solo las veo como algo negativo, ya que de ellas también se pueden llevar un aprendizaje y a veces recordarlas no está mal. Resumidamente, se trata de que tu obra sirva para algo y que la gente se sienta identificada. Y eso solo se consigue cuando se habla desde una verdad que te ha costado vivir.
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