Fama
Me quedo sin duda con una infancia plácida, aunque eso signifique no ser un creador excepcional.
Creo que ningún talento ni ninguna obra valen más que una vida vivida con paz, cariño y estabilidad. Es verdad que muchas veces se asocia el sufrimiento con la creatividad, como si el dolor hiciera más profundo al artista, pero no creo que haya que romantizarlo. Una persona puede crear desde la sensibilidad, la observación, la curiosidad o la belleza, sin necesidad de haber pasado por una vida atormentada.
Además, pensar que para ser un gran creador hay que sufrir es una idea un poco injusta. El trauma puede marcar, herir y acompañar toda la vida, y aunque a veces de ahí salgan obras poderosas, el precio personal puede ser demasiado alto. Prefiero una vida feliz y una creatividad más serena que una genialidad nacida del dolor.
Al final, ser “mediocre” como creador pero pleno como persona me parece una opción mucho más valiosa que ser brillante a costa del sufrimiento.
Comentarios
Publicar un comentario